Puigdemont, Twitter
Puigdemont Hablando con Willson (@jsobrevive)

El juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, ha decidido retirar las euroórdenes que pesaban sobre Puigdemont y los otros cuatro ex-consejeros huídos a Bélgica, Antonio Comín, Lluís Puig, Meritxell Serret y Clara Ponsatí. Y eso, que en principio podría parecer una mala noticia, no lo es. Si lo es, en cambio, para Puigdemont y el resto de fugados, a pesar de que ahora sea libre para circular por Europa. Su libertad solo se vería truncada el día que pise España, ahí es cuando le va a caer “la del pulpo” al cobarde golpista fugado.

En Bélgica no existe el delito de rebelión por lo que, de haber dictado la justicia belga orden de extradición, solo podría haber sido juzgado en España por los delitos que también lo fueran en Bélgica, es decir, Puigdemont no podría haber sido juzgado en nuestro país por uno de sus delitos más graves, el de rebelión.

La situación en la que se encuentra Puigdemont ahora, la de supuesta libertad, no es tal. Ahora mismo es como si Europa se hubiera convertido para él en una gran isla en la que se encuentra deportado y no pudiera volver a su casa, en cuanto se le ocurriera hacerlo sería detenido y juzgado.


Puigdemont tiene ahora un problema bastante grave y mucho más serio que el que tenía, ese problema se llama tiempo. El día 21 de Diciembre son las elecciones a la Generalidad de Cataluña. El podrá dar todos los mitines que quiera en línea o por teléfono, pero no aquí. En el hipotético caso que fuera elegido presidente de la Generalidad, cosa bastante improbable, es posible que las asociaciones separatistas le tuvieran que llevar el Palacio de la Generalidad piedra a piedra a Bruselas, porque de venir aquí su despacho se instalaría en prisión.

El tiempo cura muchas cosas, querido Puigdemont, y genera muchos olvidos. Y todo es cuestión de tiempo, o vuelves a casa por Navidad o la gente se va a olvidar de ti, hasta los que más te quieren, que cada vez serán menos. Mientras tanto te toca mover ficha, ¿Qué prefieres dar vueltas como una peonza o la cárcel? En lo que tomas una decisión puedes estar tranquilo, es posible que las risas que nos ha provocado esta actuación del juez Llarena no las escuches en Bruselas. ¿O sí? Ya te las transmitiremos por Twitter, futuro político preso.

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