Mariano Rajoy

Cuentan que un día, Mariano Rajoy empezó a preocuparse de las noticias que le llegaban del exterior del Palacio de la Moncloa… y decidió salir a comprobar cuál era la opinión de los españoles acerca de su gestión como presidente del gobierno… echó a andar y acabó entrando en la primera empresa que encontró…

Era la hora del bocadillo, se dirigió al primer empleado con el que se cruzó en su camino…

– ¿Sería tan amable de decirme qué piensa de la gestión del gobierno en Cataluña?

El trabajador, sin mediar palabra, le hizo señas de que esperara hasta acabar su jornada… Rajoy esperó pacientemente…

Cuando el hombre salió del trabajo, Mariano Rajoy volvió a formularle la misma pregunta.

El trabajador miró a todos lados, no respondió y le hizo gestos para indicarle que lo siguiera…
El hombre anduvo, anduvo… salió de la ciudad; Rajoy se impacientaba y cada cierto tiempo volvió a formularle -enésimas veces- la misma pregunta, y no consiguió respuesta… continuó andando, se adentró en un bosque… finalmente llegó a un claro del bosque, miró hacia todos lados hasta estar seguro de que Rajoy y él estaban solos… y se detuvo.

Rajoy le volvió a preguntar…

– ¿Sería tan amable de decirme qué piensa de la gestión del gobierno en Cataluña?
Y el hombre respondió por fin:

– Me alegra que me haga usted esa pregunta, mi abuelo era del PP, mi padre también (no podía ser de otro modo), yo también lo soy, y si tengo algún día un hijo, lo primero que haré, antes de inscribirlo en el registro civil, será afiliarlo al Partido Popular… y tengo que confesarle una cosa: ¡Yo apruebo su gestión en Cataluña, yo siempre, con el PP a muerte… como con el equipo de fútbol de mi ciudad…!

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Carlos Aurelio
Profesor jubilado, jubilosamente jubilado, debido a mi profunda sordera, lo cual me hace ser capaz de diferenciar entre "oír" y "escuchar", cosa poco corriente en la oclocracia (el gobierno de los que más fuerte gritan, más ruido son capaces de hacer) que padecemos.