Desde aquel 11M de la puerta del sol, aunque ya se estaba fraguando mucho antes, los populacheros ya tenían entre bastidores a esta amalgama de partidos emergentes, activistas de todo signo, agitadores de la sinrazón y de las acampadas, no importa donde, solamente para hacerse notar por los descontentos que observamos y los mítines de los grupos en la Puerta del Sol madrileña, influenciados en aquellos momentos por alborotadores de lo ajeno, cosa que presenciamos tanto en esta céntrica plaza como en los aledaños, donde ya tenían todo preparado cuanto iba a suceder un tiempo más tarde.

“No somos marionetas en manos de políticos y banqueros”

Esta y otras frases fueron la siembra para mentes descontentas y carentes de perjuicios y de moral desconocida, favorecida para mentes disfrazadas con engaños y mentiras a personajes ingenuos que llenaron el centro de la capital de España: amparados por una ley dormida que nunca les llegó: los comerciantes estuvieron hasta que desaparecieron estas pandillas con el agua al cuello, ya que de vez en cuando, aquellos manifestantes parecían “iberos” preparados para una batalla campal,—dicho por los vendedores—esta hostilidad ha llegado, el espectáculo está servido y no muy lejano veremos a esta España vendida por unos pocos, ya que la mayoría siempre es silenciosa, sumisa y cagona.

Podemos en sus numerosas campañas en Cataluña con sus dudas que a mí me parecen tildadas de engaños, bien por sus posturas a veces independentistas, las más numerosas, y otras reprobando a la monarquía y a la transición. Ahora mismo Podemos está en una periodo que ni ellos mismos saben qué hacer para engatusar a algunos de sus compinches de jueguecitos y de palabras vacías de contenido, poco a poco el azote de la Apocalipsis, el tal Pablo Iglesias, ve que está dilapidando todo cuanto tenía pensado ejecutar.



No hay nada más que mirar su programa para ver tantas falacias que enumeradas una a una, solamente son disfraces, por un lado—lean y vean el jueguecito de su programa—todo parece un tiovivo de feria que por muchas vueltas que le des, nos llevaría a una hecatombe difícil de prever y siempre estaríamos en el mismo lugar.

Ahora dice que quiere reformar la Constitución, no en la cámara alta, sino fuera de ella, olvidando el nombre de la calle: ¡qué gracioso! Lo que suelta por su boca, pero conociendo este percal, posiblemente lo haría en tiendas de barracas y en la Puerta del Sol, así lo veríamos toda España, para que “su pueblo” lo vea y conozca el movimiento asambleario, populachero y antisistema. Así le daría la voz al pueblo, perdón, a su pueblo para cambiar la Constitución. Hablando de la Carta Magna, que dicho sea de paso como he leído por ahí, que estuvo en la “recepción en el Congreso el Día de la Constitución Española como un ilustre miembro de la casta” Recta prava facium. (Terencio, Phormio, 771) Transforman lo justo en injusto. Esto es lo que hay y no hay que darle más vueltas.