nacionalistas
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Una de las grandes mentiras del nacionalismo que han comprado todos los partidos viene de la aseveración de que ser español depende de un acto voluntario. Todo lo contrario: ser español no depende de ninguna acción voluntaria y jamás se trata de una cuestión de legalidad tal como se está planteando este asunto. La segunda mentira nacionalista viene del nombre con el que los nacionalistas se han denominado a sí mismos, y que ellos mismos se han impuesto apareciendo por generación espontánea en todos los medios españoles a la vez. Es curioso como de la noche a la mañana ha desaparecido la palabra nacionalista para ser sustituída por soberanista desde que se han dado cuenta de que nacionalista se asemeja mucho a la palabra nazi. En realidad el término nazi de raíz germana proviene de la palabra nacionalismo en alemán.

Así, estas próximas elecciones en Cataluña pretenden enfrentar partidos constitucionalistas y soberanistas: un autentico disparate. Primero España no es España ni nadie es español porque lo diga la Constitución del 78, ¿o es que antes del 78 yo no era español y España no existía? El tercer dislate del nacionalismo proviene del hecho de que los nacionalistas consideran que la existencia de España se pueda votar y decidir voluntariamente. Hay que ser cerril para creer que una nación puede cometer el pecado de suicidarse, y para mas inri de confundir votaciones con democracia. Si gana el bloque nacionalista Puigdemont ya está mendigando a Europa que le reciba. Puigdemont, entérate que una nación no se crea mendigando y lloriqueando. Deja el papel de mendigo que no nos favorece a los catalanes. Junqueras, deja tu buenismo mesiánico: Moisés ya quedó muy superado hace tiempo respecto a la creación de Estados modernos.

Es que no tienen ni idea de lo que es la democracia ni los unos ni los otros. La enorme ignorancia con la que se trata el término democracia es una burla en sí misma a la inteligencia de los españoles por parte de todos los políticos, pero especialmente por parte de los nacionalistas. Si gano yo me separo de España… En democracia no se pueden defender todas las ideas, otra gran mentira del nacionalismo. España no puede suicidarse y el suicidio no es una opción, a menos que pertenezcas a una secta de locos que siguen a un gurú más loco todavía.

Estas elecciones están planteada por los nacionalistas (me asevero en el término nacionalista y me niego a llamarles soberanistas, siento no ser políticamente correcto) como una consulta plebiscitaria democrática: ¡piiiip! Otra gran farsa: ni es democrática ni es plebiscitaria. No es democrática pues cualquier voto de aquellas partes de raíz carlista rural donde prevalece el nacionalismo retrógrado vale muchas veces más que el voto de cualquier urbanita que viva, digamos, en Hospitalet. Por lo tanto, con ese disparate antidemocrático de repartos proporcionales, según la ley d’Hont, jamás ningún resultado será democrático. Y no es plebiscitario porque España nunca podrá someterse a una consulta de si España seguirá siendo España ni que votásemos en dicha consulta todos los españoles, ya que la realizaríamos los españoles de esta presente generación; y ninguna generación tiene el derecho de robarle España a las futuras generaciones; a menos que se haga como Dios manda. Cualquier país se puede separar, pero para ello el banco de pruebas de la historia nos ha enseñado que tiene que correr sangre y ganarse esa libertad en buena lid. Así lo hizo EE. UU cuando en la Guerra de Independencia Americana las trece colonias inglesas se separaron de Inglaterra. Pero aquella independencia se solucionó a cañonazos, como todas las independencias. Y que no me expliquen historias de los países del Este, porque todavía demostrarían más su supina ignorancia y no me molestaré en contestarles. El nacionalismo se cura viajando y estudiando historia, señores nacionalistas. Estudien historia y vuelvan a la realidad.