Foto sabores de España (Twitter @UltimaHora_Info)

A pesar de que en la vida todo cansa, hasta tu canción favorita te cansa si la escuchas muchas veces seguidas, los independentistas no se cansan de hacer algo: el ridículo allá por donde vayan.

Han sido muchas las veces que el independentismo ha hecho el ridículo para hacer sus ridículas peticiones, en base a una ridícula historia inventada y con unas ridículas actuaciones para hacerlo. Pero España ya se les queda pequeña y han decidido empezar a descubrir al mundo lo ridículos que son.

Se cogen su estelada, su lazo o su pañuelo amarillo y se van  de “tour” con su ridículo, cobarde y fugado ex-presidente delincuente. Son tan ridículos que han convertido en líder y estadista a un tal Puigdemont. Puigdemont, el del flequillo, el de las frases ridículas, el gañán de los trajes con mangas hasta los nudillos que no ha hecho nada por Cataluña, más que mandarles casi a la ruina.



Allá que van todos con sus “estrelladas”, en avión, autobús, tren o taxi, en busca de un escaparate internacional para que ya sea reconocido su ridículo más absoluto en el mundo entero. Pero, ¿qué pasa a la hora de comer? ¿Qué pasa a la hora de tomar el almuerzo? Que la comida belga no gusta, que lo único que tienen es chocolate y es mejor dejar eso para el postre.

Lo mejor para comer es meterse en un bar con un cartel bien grande que ponga “Sabores de España”. Y es que puestos a hacer el ridículo, ¿qué más les da a ellos que les vean con sus “estrelladas” comiendo un bocata de jamón. Con lo acostumbrados que están ya a quedar en evidencia.

Y es que a pesar de su ridiculez todo esto es lógico, donde se ponga el sabor de España que se quite todo lo demás. Es lo que pasa cuando eres español, que te gusta lo tuyo.

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