libertad de compra
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Ni en mi casa, ni en mi empresa entra un producto catalán de ningún tipo hace años, en uso de mi libertad de compra. La mejor táctica anti-independentista, es el dinero.

Absolutamente toda la parafernalia y las imposiciones independentistas catalanas han sido impuestas con dinero repartido en subvenciones, para conseguir cada vez más y más dinero en una gran parte, de los ciudadanos del resto de España. La malversación, aún a costa de una gran injusticia, como imposiciones en educación o incluso comerciales, serian intolerables en cualquier democracia moderna.

Yo me niego a comprar nada de empresas que me insultan como español y que menosprecian mi identidad y mis símbolos españoles, es más, hacer lo contrario me parece cuanto menos masoquista. Y no entiendo la postura del Gobierno apoyando a las empresas catalanas, cuando podrían hacerlo con empresas de Castilla, de Andalucía, o de Extremadura por ejemplo, sin duda menos beneficiadas históricamente por decisiones económicas del gobierno de turno.

El argumento de que las empresas catalanas también compran a otras empresas españolas que se van a hundir es pueril. Que no se preocupen los proveedores de otras comunidades, que cuando la empresa catalana cierre, inmediatamente otra de Valencia, Extremadura o cualquier parte de España, necesitará, debido a su aumento de ventas un proveedor nuevo, el consumo va a ser el mismo, sólo que cambiaremos la riqueza de lugar, el empleo y el nivel de vida, y así les demostraremos que lo que ellos creen su supremacía, en realidad se la han dado gobiernos a lo largo de la historia, beneficiándoles siempre en contra de otras partes de España, y que nosotros se la podemos quitar, cuando queramos.

No hay argumentos lógicos para defender políticamente que modifiquemos o en algunos casos mantengamos nuestras costumbres de compra hacia empresas que nos insultan, y que nos menosprecian como clientes.

Un presidente de un gobierno nacional, no debería entrar a defender a empresas, muchas de ellas independentistas, y golpistas que atentan, ya no contra la moral o las creencias de muchos españoles sino incluso contra la Ley de la convivencia que nos impusimos la grandísima mayoría de los españoles en las urnas y que ha supuesto el mayor logro de prosperidad de un país durante más tiempo que la dictadura de Franco, además de conseguir un paso de una dictadura a una democracia aplaudido por todos los países democráticos.
Intentar que sigamos apoyando a quienes a cambio de chantajes políticos durante toda la historia de la democracia, se han aprovechado de todos los españoles, no es moralmente defendible, aunque sea lo políticamente correcto.

El argumento de los catalanes no nacionalistas tampoco en mi opinión es sostenible, es tan fácil como dejar claro sin lugar a dudas, que pertenecen a España, que fabrican productos españoles y que no apoyan asociaciones separatistas, no me niego a comprar buenos productos producidos por empresas españolas. Mientras no lo hagan y se mantenga la injusta e impuesta situación actual, que no cuenten con nada de mi dinero.

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