Cristina Cifuentes acosada

Este twit lo escribí el  pasado día 9 de Marzo de 2016, tras enterarme del desprecio que había hecho Ada Colau a dos oficiales del ejército. Sí, llamé zampabollos a Ada Colau porque es lo que me viene a la cabeza cuando la veo, tiene cara de zampabollos. Como es habitual en Twitter en estos casos estuve recibiendo todo el día “cariñosos” mensajes por parte de toda la fauna podemita que allí habita. Aquí tenemos algunos ejemplos:


Como podréis observar la gente me llama de todo. Ya sabemos todos que estos podemitas tienen las piel muy fina para lo suyo, pero contra los demás lanzan dardos venenosos que acabarían hasta con un elefante. De todo esto que me dicen me resbala todo. Me llama la atención que me llamen de todo por llamar a Ada Colau zampabollos cuando ellos dicen estas cosas y peores, no sólo a mi, a cualquiera. Pero hay algo de todo lo que me han dicho que me llama mucho la atención, me llaman machista por decirle eso a Ada Colau.

Y yo me pregunto, y si se lo hubiera dicho a Rita Barberá, por ejemplo, ¿me llamarían también machista? Y si se lo hubiera dicho a Mariano Rajoy, por ejemplo, ¿me llamarían feminista? La respuesta es no, sólo se le debe respeto a quien ellos crean, el mismo que no dan ellos es el que ellos piden. Ada Colau no tuvo ningún respeto por los dos militares, pero los demás si lo tenemos que tener con ella. Ada Colau entró en el congreso de los diputados llamando asesinos a los diputados y banqueros, pero todos tenemos que respetarle a ella.

Dice el Diccionario de la R.A.E. que un machista es quien tiene una actitud de prepotencia con respecto a las mujeres. Defender un ataque hacia un político con el que puedes o no puedes estar de acuerdo amparándote en el machismo me parece ya de nota. Y me parece más de nota todavía cuando mujeres de otros partidos reciben ataques mucho más duros que son absolutamente justificados por esta fauna, pero que en su mayoría yo tampoco calificaría de machistas o feministas, simplemente estaría o no de acuerdo o me parecerían más o menos proporcionados.

El respeto o la falta de respeto es entre personas, hombres o mujeres, la violencia o la no violencia es entre personas, hombres o mujeres. Estamos llegando a un punto ya en el que el hombre se va a ver maniatado ante cualquier comunicación con una mujer, no va a poder decir nada porque enseguida le colgarán el cartelito de machista. Son los que buscan la igualdad los que más desigualdad generan con actitudes de este tipo, si hombres y mujeres son iguales el trato ha de ser el mismo para los dos. ¿Por qué no sería atacado de la misma forma ese “zampabollos” si yo hubiera sido mujer y el receptor hubiera sido un hombre? Porque en realidad ahora ya no somos iguales, estamos en lo que se llama una discriminación positiva. El querer proteger a la mujer me parece perfecto, pero no a costa que el hombre pierda derechos para ello, entonces seguirá habiendo desigualdades.



Mientras tanto se utilizan calificativos, como siempre, que el que los usa no sabe en la mayoría de los casos ni lo que significan. Algunos se ponen de moda, como este de machista, o cuñado, o fascista y se usan para todo porque es lo que oyen al de al lado, al líder podemita de turno. Hasta para insultar hay que tener algo de cultura, personalidad e independencia. Seguir la corriente, arrimarse al sol que más caliente o pasar desapercibido en la comodidad del rebaño balando puede ser muy cómodo, pero desde luego no va conmigo. Y sí, Ada Colau es una zampabollos, una maleducada, una ignorante y una trepa; y si fuera hombre también, pero en masculino.
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