Cartel de La Guerra de las Galaxias de 1977

Me hace mucha gracia ver las reacciones de la gente, sobre todo la más joven, ante una estrategia de marketing que esta funcionando con ellos a las mil maravillas, la de los productores de la saga “Star Wars”. Y me hace gracia porque me parecen reacciones completamente artificiales ante una saga de películas que tienen que gustar porque sí, porque les precede la fama de la que fue un auténtico bombazo que no fue otra que la primera de todas y que en España se llamaba “La Guerra de las Galaxias” y no el comercial nombre por el que se la conoce ahora, también en España.

“La Guerra de las Galaxias” se estrenó en España en el año 1.977. Alguno de estos veinteañeros, fieles seguidores de campañas de marketing, ¿se puede imaginar lo que significó esa película en su estreno para niños que entonces no habíamos cumplido ni los diez años? Para empezar no íbamos a multicines como ahora, a esas pequeñas salas que son poco más grandes que el salón de casa. Íbamos a cines en condiciones, a grandes cines con pantallas infinitamente más grandes de las que hay ahora y en los que la gente vivía las películas.



Se notaba la tensión en el ambiente del cine, el silencio en los momentos más tensos de la película y sobre todo se notaba la sorpresa por todo lo que estábamos viendo. No estábamos acostumbrados a aquello. Los niños salimos como locos por conseguir el fantástico uniforme naranja de Luke Skywalker. Admirábamos a Han Solo, nos quedamos impactados con Chewaka, R2D2 y C2PO. Nos enamoramos de la princesa Leia, de las naves, de los “coches flotantes”. Nunca habíamos visto nada así, la pasión que despertó esa película no era artificial ni “teledirigida”, fue una reacción natural de pasión infantil ante algo que no habíamos visto nunca.

Hoy ya es todo más artificial. La gente ya va al cine predispuesta a que le va a gustar, o más bien a que le tiene que gustar. Yo, que me volví loco con “La Guerra de las Galaxias”, con “El Imperio Contraataca” o con “El Retorno del Jedi”, tengo que confesar algo: no he podido ver entera ni una sola de las películas de la nueva entrega, la moderna. Será por edad, será por lo que fue la novedad o será porque son malas, no lo sé. Pero sin despotricar de las muchas bondades que nos han traído estos 40 años que han pasado desde su estreno en España, me quedo con el desconocimiento y la inocencia con la que todos los niños fuimos al cine esos días. No esperábamos encontrarnos aquella maravilla, ese fue el gran logro de “La Guerra de las Galaxias” de entonces. No sé si cuando los niños de ahora se hagan mayores tendrán el mismo recuerdo de “Star Mars”, que el que nos quedó a nosotros de entonces. Ojalá.

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