La lucha entre los patriotas españoles en Cataluña y el nacionalismo siempre será injusta y desequilibrada. El patriota español se siente solo ante la amenaza totalitaria del fanatismo sectario y nacionalista. Sí, estamos solos ante los medios de comunicación que sirven de correas transmisoras para todas las consignas del separatismo. Son consigna peligrosas que incrustan sus mensajes subliminales en los votantes. Nunca nos hemos acercado tanto a la distopía orwelliana de novela 1984 como cuando su personaje principal, Winston leía sobre una fachada blanca:

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

O cuando la información en las grandes vídeopantallas era manipulada de tal forma que los significantes y significados de las palabras querían decir una cosa hoy y la contraria mañana. Orwell profetizó lo que ocurriría en Cataluña.

Ese relativismo conducido hábilmente por el nacionalismo es el que estamos viviendo ahora no solo en Cataluña sino también en el resto de España gracias a los políticos, los opinadores y los medios.

El cambio repentino de una simple palabra en todos los medios españoles y extranjeros a la vez será la antorcha que nos ilumine. Veamos por qué antes se llamaban nacionalistas y ahora han cambiado a denominarse soberanistas. Los nacionalistas ya no quieren ser llamados así por esa cercanía existente entre los vocablos nacionalismo y nazi. No en vano hay quien les llaman nazionalistas en las redes sociales. Así que ahora ellos prefieren llamarse soberanistas; y los medios recogen la pelota y les cambian el nombre muy a su sabor, como diría D. Quijote. Y cuando digo medios me refiero a todos ellos sin excepción. Alguno se equivoca de vez en cuando y los llama separatistas; pero la palabra nacionalista no aparece ya en el menú de la parrilla mediática. El nacionalismo catalán tiene la potestad de poner y quitar palabras en la lengua española.

Pero ¿por qué habrían de actuar esos medios al servicio del Estado, que no de los ciudadanos de este país, de forma distinta a la que han actuado los distintos gobiernos españoles desde el principio de la Transición? En estos momentos Rajoy ha cargado sobre nuestros hombros, los españoles catalanes, la responsabilidad de mantener unida la nación española. Pero en el juego les ha dado ventaja a los nacionalista porque difícilmente el patriota español puede enfrentarse a la financiación obscena de quienes quieren romper España con un exiguo voto en la mano. Y mi voto es débil al vivir en el cinturón industrial de Barcelona valiendo mil veces menos que el de cualquier garrulo de cualesquiera de esas antiguas plazas carlistas reconvertidas al nacionalismo fanático.

Aunque nuestro sistema partitocrático es corrupto, virgencita que me quede como estoy antes de caer en manos de la más extrema derecha disfrazada de izquierdas; verdadera esencia del nacionalismo. Véase, si no, lo bien que Puigdemont ha sintonizado con los partidos de extrema derecha en Bruselas. Es normal, Dios los cría y ellos se juntan.

Así que en vez de desmontar el nacionalismo aplicando el artículo 155 Rajoy ha dejado todo preparado para las cosas cambien los suficiente para que nada cambie; y la partida vuelva al día anterior al golpe de Estado. Pero eso no ocurrirá porque el nacionalismo seguirá medrando por la destrucción de España con el dinero de España. Rajoy pretende dejarle el problema al que venga, aunque ese pueda ser el mismo Rajoy. Los nacionalistas seguirán dominando el gobierno de la Generalidad porque Rajoy los ha dejado bien armados a ellos financieramente para poder seguir conspirando en el suicidio colectivo, no ha desmontado TV3 ni el resto de la red mediática propagandística, no ha desmontado nada esencial y las embajadas y toda la parafernalia volverá a florecer. Y poco podemos hacer nosotros con un voto cuyo valor es relativamente muy débil. Uno se pregunta qué aguas subterráneas deben estar corriendo bajo nuestros pies, sin nuestro conocimiento, para que la situación del nacionalismo y la destrucción suicida de España siga apoyándose desde los distintos gobiernos de España.