Poco a poco la margarita se queda sin hojas. Aquí cada hijo de vecino y de vecina la va deshojando según vayan bordeando los vientos de las mentiras, las sinrazones y las cobardías de los exconsejeros de la Presidencia Catalana, entre otros: han buscado un recoveco en la ley—así lo pienso y así lo digo—para solicitar la puerta de salida de la cárcel amparándose ahora en que acatan las medidas que otorga el artículo 155 de la Constitución Española.

Aunque quedan días para celebrar las navidades, ha vuelto el caganer a esparcir los excrementos en las cárceles de Alcalá Meco y en la de Extremera. No han tenido bastante con las boñigas esparcidas por toda Cataluña que han venido a la Madre Patria a soltar todas las impurezas que ya traían con el independentismo.

La delincuencia más baja y rastrera de estos tramposos, uno que ya está a estas alturas hastiado de ver como la ley zarandea a unos más que a otros, lo vemos en el ir y venir, no de estos acontecimientos catalanes, que también, si no a lo largo de tanto pisar los juzgados, políticos de tres al cuarto, no sé cuándo acabará todos estos atropellos en las leyes, las cuales cada uno las manosea según la arbitrariedad de unos y de otros.

Si yo robase algún dinero y me ensañara con cualquiera de nuestras fuerzas armadas, bien sean guardias civiles y policía armada con acciones de rechazo ante estos, no sé lo que me pasaría, seguro estoy que sería otro cantar, en vista de todo lo ocurrido hay que pensar y vaticinar tener suerte en los juzgados. O también decir, después de haber hecho estas salvajadas me arrepentiría de todo y con pagar algún dinero—según sea el delito— me soltarían y como soy político podría presentarme a las elecciones.

Aquí los adivinos se equivocarían si dijesen algo en decir que les pasará a estos sujetos, que están imputados, mejor dicho encausados o investigados. Los argumentos que veo en todo esto no los puedo razonar a tenor de lo que se está viendo. Y las diferencias de estos caganer para mí, no me cabe ninguna duda que la ponzoña y los venenos a tenor de lo visto, puede valer más el arrepentimiento que un acto de sedición, rebelión y malversación, incluida los llamamientos al enfrentamiento, etc. etc.

 Sería grotesco a la vez de cachondeo que estos “ilustres” personajes volvieran muchos de ellos a salir elegidos. Entonces, supongamos que el resto de España como si fuésemos caganer, depondríamos nuestros detritos en las puertas del ayuntamiento barcelonés, ¿que nos pasaría? Yo al menos pediría perdón y escribiría en el suelo: turu… rull.. Que me he cagado.