Los móviles, las tablets y portátiles forman parte del paisaje normal de un hogar actualmente. Eso significa que los así pequeños están expuestos a las pantallas desde los pocos meses. Estudios demuestran que pueden afectar al sueño y al desarrollo cognitivo de los niños. La clave, como en todo, está en la moderación.

Es muy posible que una de las primeras cosas que vea un recién nacido sea un teléfono móvil, el que usan sus padres para inmortalizar esos primeros minutos de vida y transmitir la llegada del pequeño a este mundo a amigos y familiares. A partir de ese momento, las pantallas forman parte de la vida de los niños. Y eso sucede porque móviles, ordenadores y tablets son ya imprescindibles en la vida de los adultos.

Un excesivo de exposición de tablets, móviles y ordenadores puede plantear problemas en el desarrollo del menor

Pese a su omnipresencia y que cada vez se detecta un uso más temprano (hasta en niños y niñas de apenas 3 o 6 meses de vida), los expertos advierten que un exceso de exposición a las pantallas puede plantear problemas en los más pequeños: dificultades para lograr la concentración, un sueño poco reparador e, incluso, problemas cognitivos planean sobre esta cuestión… Así que, resumiendo, padres y madres andan ahora desorientados: entre el pánico de los que ven en las pantallas el enemigo de un niño sano y el hiperentusiamo de los que creen que la tecnología forma parte de nuestras vidas y que, cuanto antes se introduzca, mejor. Para salir de dudas, hemos realizado una lista con consejos y datos para ayudarte a crear unos hábitos sanos para tus hijos en su relación con la tecnología.
Pros y contras de estos aparatos electrónicos:Datos negativos.

Hay numerosos estudios que sugieren que la exposición temprana (antes de los dos años) a la televisión o los vídeos mediante móviles y tablets pueden multiplicar los problemas en el desarrollo del lenguaje.

Otras investigaciones asocian la presencia de televisión u ordenadores en la habitación de los niños con un mayor riesgo de obesidad.

Un estudio reciente realizado en Inglaterra detectó que bebés y niños de hasta 11 años que utilizan pantallas táctiles de forma habitual tienen una peor calidad de sueño y se despiertan más veces a lo largo de la noche. Como sabemos que el sueño juega un papel fundamental en el desarrollo del niño (y en nuestro bienestar en general) este no es un buen dato.Datos positivos.

Por otro lado, también sabemos que las experiencias interactivas (vídeojuegos, juegos infantiles adaptados a tablets) generan una actividad cerebral mayor y más rica que simplemente estar sentado viendo la televisión.

Los contenidos educativos, aunque no sustituyen a la experiencia en el mundo real pueden ser positivos, aunque necesiten del apoyo y explicación de un adulto.
Tablets, móviles y portátiles deben utilizarse bajo la supervisión de un adulto.
Recomendaciones:

Convivimos con la tecnología y es absurdo ocultársela a los más pequeños. Eso sí, conviene limitar el tiempo de exposición a las pantallas en la medida de los posibles, siendo el tiempo ideal alrededor de una hora al día.

También es conveniente tratar de posponer ese primer contacto con los móviles o la televisión. Los expertos hablan de posponer ese contacto hasta que le pequeño tenga entre 2 y 3 años.

Las pantallas deben ser una opción de ocio más, medida y limitada a determinados momentos. Si el niño pasa todo su tiempo delante de la tele, le quitaremos tiempo de otros juegos y estímulos más importantes (cómo relacionarse con otros niños o jugar al aire libre).

También se recomienda establecer espacios libres de pantallas en los que se favorezca la interacción entre los miembros de la familia o el juego o descanso. Así durante las comidas deben estar prohibidos los móviles (esto va dirigido en especial a padres y a adolescentes), tablets y tele. También debe evitarse instalar aparatos de televisión u ordenadores en la habitación de los niños.

Como en todo, la moderación y el sentido común lo son todo. Ya con los pequeños, las reglas y la planificación exigen cierta manga ancha. Entre “plantar” al niño frente a la televisión para que no moleste y mortificarnos porque un día ve más horas de lo debido la televisión o juega a la tablet más de lo conveniente, hay un término medio que cada familia debe encontrar.

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