Retrato oficial de Puigdemont. (Wikipedia)

@jsobrevive
Por @jsobrevive
Puigdemont ya no necesita hacer nada más para convencerme de que se le ha ido la mínima racionalidad que tenía por completo. Si ya había demostrado que le daba igual su propio pueblo, al que pretende convencernos que representa, ahuyentando a más de 2500 empresas de Cataluña. Si ya nos ha demostrado a todos que es un cobarde, huyendo en cuanto la justicia ha tomado cartas en el asunto, dejando tirados incluso a sus propios “compañeros de batalla”. Ahora nos demuestra que la cabeza ya no le rige como debiera, si es que alguna vez lo ha hecho.

En declaraciones a una televisión estatal israelí, Canal 1 Kan, Puigdemont ha declarado lo siguiente, tras calificar a la UE como “un club de países decadentes”: “No paran de decir que vamos a quedar fuera de la Unión Europea, pero quien debe tomar esa decisión son los ciudadanos de Cataluña. ¿Quieren pertenecer a esta UE? ¿Y en qué condiciones? Vamos a ver qué dice el pueblo de Cataluña”.

Es decir, ahora también son los catalanes los que deben decidir si pertenecen a un organismo, como es la UE, en el que tienes que ser admitido y en el que no se puede estar dentro solo porque el interesado lo desee. Lo único que se necesita estudiar ya en el caso de Puigdemont es si es que se ha vuelto así de tonto con el tiempo, o es que viene ya tonto de casa.

Sus ridículos son ya continuos, este no es más que el último de ellos. Y en ese afán por ocultar el ridículo continuo que hace se escuda, para ocultarlo, en decir que los más ridículos son todos los demás, utilizando una vez más al pueblo catalán hablando de que sean ellos los que tomen decisiones que ni les competen, ni les han competido nunca, ni les competerán. Solo hay una cosa peor que las tonterías de Puigdemont, el tonto que se las crea y que las defienda. Parece mentira.