Nos hemos de remontar al año 1868, con el Reglamento Taurino del marqués de Villamagna, que regula por primera vez los apercibimientos que hará el presidente a todos los lidiadores cuando lo juzgue oportuno, por medio de los alguaciles.
Este Reglamento, en su artículo 31 dice: <<La media luna se usará cuando el presidente lo juzgue necesario; un toque de clarín será la señal que indique: el espada, que se retire inmediatamente, y al puntillero, que haga uso de la media luna en los términos de costumbre.>>

La referencia a “la media luna” se hace para indicar que el espada se debía retirar del lado del toro y posicionarse en la otra parte de la plaza, sin entorpecer la labor del puntillero.
El siguiente Reglamento Taurino, de 1880, del conde de Heredia Espínola, ya hace referencia a tiempos para los avisos, estableciendo en quince minutos los que disponía el espada para dar muerte al astado, pasado este tiempo sonaría el aviso y el matador “se presentará a la media luna, y el toro será conducido al corral en medio de la piara de cabestros”.

Luis Francisco Esplá y el Guardia Civil

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