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La voz de la calle y en todos los estamentos de nuestra sociedad, vemos que siempre que se habla o se escribe sobre este contexto solamente se desarrolla en la violencia de género en la mujer. La mujer en este ámbito, tiene mucho más protagonismo que en el hombre.

He leído esta parrafada sobre este tema: “se trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca” sigo porque esta parte la creo interesante, “…se entiende por violencia de género cualquier acto violento o agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de denominación de los hombres…”

Vaya por delante que tienen todo mi apoyo en todas las direcciones que ocupan esta violencia de género de la mujer. Y de paso comento en el día de hoy, en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por cierto hace ahora 18 años de la resolución de este mandato en la Asamblea General de la ONU. Hace ahora muy pocos días la señora Margarita Robles en el Congreso por vía televisión dijo: “Basta de fotos y a trabajar. No podemos consentir que haya ni una mujer más asesinada” palabras que las asumo como mías, pero debió también decir ni hombres asesinados. También me coloco al lado de esta otra reflexión del día 24 de Abril de 2010 del Confidencial: “Nadie habla de los hombres maltratados” que como se dice en Galicia; non creo nas meigas, pero habelas hainas. Todas las organizaciones sobre la violencia de género son para las mujeres. Me pregunto: ¿será por qué se sienten avergonzados y son cobardes al ser maltratados por sus parejas en denunciarlo en las comisarías? Me da la impresión que en el Congreso los políticos son también cobardes, gallinas a la hora de cacarear sobre este tema y de poner el acento en este farragoso asunto del género. Queremos igualarnos los seres humanos, no queremos que haya discriminaciones y sin embargo se dice que no haya más mujeres asesinadas.

Cuando escuché estas últimas palabras inmediatamente pensé, ¿por qué no se parlamentó sobre la equiparación de la violencia de género tanto para la mujer como para el hombre? Por qué no se habló del endurecimiento de las penas para esta lacra que nos invade cada día más? Las penas sobre las agresiones, los abusos y las violaciones incluyendo el asesinato. Se ha adelantado mucho en este argumento, no esperemos a que llegue otro día 25 de Noviembre. Es de muy adonis llevar el lacito adecuado en la chaqueta o en su caso en la camisa, pero donde hay que tener bemoles—no la de los asesinos y maltratadores, sean del signo que sean—sino las agallas de los señores políticos de verdad. En muchos países iberoamericanos los asesinos tiene más derechos que sus víctimas, donde muchas de ellas se toman la justicia por su mano, cosa que no se debe aceptar. Aquí en España se han dado casos donde las hemerotecas comentan la mujer que quemó con gasolina al violador de su hija, este asesino estaba cumpliendo condena y estaba disfrutando de un permiso—permiso, por favor—favores que proviene del código de buen comportamiento o de cualquier otro obligación que tendría el reo. Si queremos ser todos iguales, cosa que creo necesitamos para la equiparación de la mujer con el hombre en todos los sentidos. La violencia de género creo que debe ser lo mismo para los dos. El buenismo de una nación democrática, nunca debe doblegarse al lado de los culpables sean del signo que sean, hombres y mujeres, en estos casos de la violencia hay que mirar hacia adelante cuanto antes mejor. ¿O no es verdad?

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