La situación del hombre en la España actual se está convirtiendo en preocupante de verdad. No solo es el único culpable de entrada en cualquier caso de violencia doméstica, también se aprovecha cualquier excusa para generalizar contra él y convertirle en blanco de todas las críticas. Y no solo eso, además cualquier argumento es machista y cualquier debate en el que estén envueltos un hombre y una mujer es mirado con lupa para utilizar cualquier cosa que diga el hombre como síntoma de machismo.

Y eso, siendo grave, no es lo más grave. Lo más grave son aquellos hombres que se suben a esa ola tan de moda, de atacar siempre al hombre y defender siempre a la mujer, que no se dan cuenta que cualquier día pueden ser ellos los afectados. Todos recordamos lo que le pasó al responsable de esa fatídica “Ley de Violencia de Genero”, el ministro socialista López Aguilar, que acabó cayendo en su propia trampa y estuvo a punto de tener problemas serios, ya que su ex mujer se amparó en la nefasta ley que su ex-marido había ideado. Ni el hombre es culpable siempre, ni la mujer siempre inocente. Habrá muchos hombres super-feministas, de esos que tan de moda están ahora, que acaben cayendo en esa trampa y acordándose de estas palabras y muchas mujeres super-feministas, con hijos varones, que algún día se den cuenta de lo que es sufrir una ley injusta en las carnes de sus hijos, falsamente acusados en muchos casos.



Pero el rizo en este asunto lo riza como siempre Podemos. El asunto de lo que ellos llaman la “violencia de género”, o “machista”, que en realidad es doméstica, está de moda y vende, a ellos todo lo que venda bien les vale para intentar arañar algún voto. Ahora se la han vuelto a coger con papel de fumar para interpretar un informe sobre el “cambio climático” de ese organismo de vividores, llamado la ONU, para decir otra tontería, otra más y van…

Atentos:

Es decir, la solución para el cambio climático reside en el feminismo y en el conocimiento de las mujeres rurales, es más, las mujeres son las más perjudicadas por un supuesto cambio climático.

Bien, que asistimos a un cambio climático es evidente, tan evidente como los muchos cambios climáticos que han existido a lo largo de la historia de nuestro planeta, planeta que ha pasado de terribles glaciaciones, a épocas de gran sequía o de lluvias torrenciales. No pretendo abrir un debate sobre la influencia que haya podido tener el hombre en el actual cambio climático, que yo considero nula, tan nula como en los históricos cambios climáticos que ha sufrido la Tierra y en los que ni siquiera el hombre existía.



Pero llegar a una absurda interpretación machista o feminista del cambio climático actual solo puede darse en cabezas huecas como en la de los miembros de Podemos y en informes estúpidos, que hacen de vez en cuando esos vividores que trabajan en la ONU, y que de esa forma justifican sus prebendas y sus aberrantes sueldos. Las nefastas consecuencias que pudiera producir un cambio climático las sufriremos tanto hombres como mujeres y, en el hipotético caso de haber sido causado por el ser humano, habrían sido tan culpables los hombres como las mujeres. Lo mismo si estuviera en nuestras mano la solución, estaría en la de los hombres y en la de las mujeres.

El beligerante feminismo solo se ejerce por estas valientes en países donde el machismo directamente no existe o está en extinción. Estas “luchadoras incansables”, sin embargo, no mueven ni una pestaña donde ese machismo, no solo existe, también mata indiscriminadamente o campa a sus anchas, como sucede en muchos países africanos o musulmanes. Ahí ven con normalidad que un anciano se case con una niña, que se produzcan aberraciones como la ablación del clítoris, que una mujer sea lapidada si no se casa con quien su familia decide, o que sea ejecutada por mantener una relación fuera de su matrimonio. Es más, en su defensa a ultranza por la entrada de refugiados a Europa, piden que se respeten sus costumbres, llegando a darse alguno de estos aberrantes casos en nuestro continente, sin que estas “luchadores” muevan un dedo, más que para pedir que se respeten esas “sanas costumbres”.

Es muy fácil ganar ligas con el Real Madrid o con el Barcelona, lo difícil es subir un equipo desde tercera división a primera y hacer que se mantenga ahí. Lo mismo sucede con este asunto. Donde las luchas son fáciles, sobre todo, por no ser necesarias, se lucha para decir que se hace algo. Lo terrible para todos estos “buscadores de la justicia de género” es echarse una mochila al hombro e ir a dar la cara donde de verdad hace falta. Eso solo lo hacen los valientes de verdad y no los “vende humos” cuyo único fin es el suyo propio, el de posicionarse social, económica y laboralmente siempre un poco mejor de lo que estaban.



Buscar problemas donde no existen es lo habitual en esta gente. Intentar solucionar problemas ya solucionados, vende muy bien, porque la mayoría de la gente no sabía ni que existían, precisamente por eso, porque estaban solucionados.

Mientras tanto su tiempo se acaba, cada vez engañan a menos gente y cada vez se les cree menos. Es lo que tiene mentir continuamente hasta en lo absurdo, que se les pilla enseguida.

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