Gabriel Muñoz Cascos.-
Gracias corazón, por tus venas nobles,
por tus latidos, llenos de bravura,
por tus silencios, llenos de dulzura
y por tus fibras, fuertes como robles.
Hoy te suplico, que antes que te dobles,
me permitas gozar, de otra aventura,
que tenga tanta fuerza y hermosura
como los rostros de las gentes nobles.
Quisiera ver, de nuevo a mil banderas,
fusión de los colores gualda y rojo,
en mares infinitos de adhesión.
Y a una España sin vallas, sin fronteras,
con puertas siempre abiertas, sin cerrojo,
latiendo con un solo corazón.
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Gabriel Muñoz Cascos
Huye de la mentira como de un volcán en erupción

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