@alberto_ojeda89.- Las elecciones alemanas del pasado domingo, han
dejado una importante resaca y más de una gran indigestión. El partido de la
Canciller Ángela Merkel ha conseguido hacerse con la victoria con algo más de un 33% de los votos, sin embargo ha perdido más de 8 puntos respecto a 2013, lo cual dota de gran inestabilidad al país debido a las dificultades de formar gobierno, tendrá que aglutinar 3 fuerzas políticas como consecuencia de la negativa del líder del partido socialdemócrata a reeditar la gran coalición.
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Los tendenciosos medios de comunicación
españoles, lo venden como un triunfo, Ángela
“la dueña de Europa” volverá a regir los destinos de esta
“tullida” Unión Europea, pactando con Verdes y Liberales, obviando
intencionadamente muchas de las posiciones eurofobas de este ultimo. Estos
medios de comunicación subvencionados con fondos públicos muchas veces,
demonizan al partido que realmente ha sido el ganador de la jornada electoral,
Alternativa para Alemania o con sus siglas AfD.
 Tachando
al partido de forma burda de nazi y a sus votantes de ignorantes, por no
comulgar con la idea suprema de una Europa sin fronteras. Han omitido con gran
malicia o estulticia, las causas por la que Afd ha llegado a ser tercera fuerza
política con el 12,6 % de los votos. De hecho, durante estos dos años, el
partido se ha visto sometido a tormentosas luchas de poder internas que han
mellado la convicción del electorado hacia esta formación política. De no ser
así, AfD bien podría haber sido primera fuerza en el  Bundestag.
Este
partido ha puesto en cuestión la política migratoria de la canciller. Durante
2015, más de un millón de “refugiados” han llegado a Alemania desde
varios países de África y Oriente Medio, aumentando de forma considerable los
índices de criminalidad en las grandes ciudades y no solo eso, la adaptación de
estos nuevos refugiados ha sido nula, puesto que no ha habido desempeño por su
parte en aprender el idioma del país de acogida, ni las costumbres de un país
civilizado, es más ciertas zonas se han convertido en guetos donde se han
impuesto leyes medievales como la Sharia.
 Para
añadir más leña al fuego, el “censor” general del gobierno alemán Heiko Mass, o ministro de justicia como
se le conoce habitualmente, prohibió informar acerca de estos hechos delictivos
cometidos por inmigrantes ilegales. En definitiva los gobernantes europeos
deberían escuchar mas a ciudadanos y menos a su ego personal, para poder ver de
forma clara y evidente el descontento cada vez mayor de los ciudadanos que no
comulgan con la idea de una Europa socialdemócrata.

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