José Medina Pedregosa.- Escribir a estas
alturas de nuestra democracia  es
pura muletilla  que  se está haciendo añeja y pasada de moda desde
hace tiempo. Tiempo que algunos políticos—para mí de tres al cuarto—nos están
comiendo la olla y, como si fuésemos liebres nos están metiendo en un agujero
lleno de hurones muertos  de hambre para
cazarlos en cuanto salgan del  boquete de
salida. Es tanta la mierda y el hedor  de
estos animales  que de tanto escarbar lo
asimilamos de tal manera que sus efluvios viven con nosotros—como he dicho
antes—desde hace tiempo.
Resultado de imagen de secesionistas
La farándula secesionista promulgada por algunos
catalanes, nos han carcomido los pocos sentimientos patrios que tenemos el
resto de los españoles. Incluso cuando vemos la tele, lo vemos con una
indiferencia—se ve en la calle y en cualquier medio de comunicación—dejando
para otros las soluciones para acallar esta soberbia y arrogancia catalana con
esto de la separación con España: creyendo  que ya es hora de que el Gobierno
siga haciendo su papel mediador. Ya es hora que se imponga  la ley, derecho que nos ampara nuestra
constitución, amenaza del día a día que nos imponen la arrogancia y  desplante de los amigos de los correbous de
la provincia española catalana.
Estos separatistas, además de engañar a sus
conciudadanos, engañan y boicotean  a la
más alta jerarquía, cuyas leyes empiezan siempre a florecer cuando han hecho
sus diabluras, llámense, votaciones fraudulentas o arengas para unos ciudadanos
enclenques y faltos de memoria histórica. Estas lumbreras—me refiero a los
políticos de las provincias catalanas—hacen lo que les dejan hacer. Que se
cachondeen   de le ley, me daría una  apatía no innata en mí, pero  visto lo visto, lo que no me gustaría es que,
somos una mayoría muy sustanciosa que proclamamos en su día  a bombo
y platillo una Constitución Democrática para que ahora vengan unos
desalmados y  esaboríos hombrecillos a
reírse de la ley, de nuestra vida democrática y de la buena salud de
convivencia  con el resto de España. En
España hay muchos “longui” (hacerse el distraído o el tonto) Según el
Diccionario del habla Andaluza. Editado por Unidad Editorial 1999. “¡Mi agonía es
la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable!”

Ramón de Campoamor.

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