M.C.- Si están empecinados en el referéndum que se pacte cuanto
antes, ojalá lo ganen y se larguen. Que dejen de culpar a España de dominarlos
durante cientos de años… y que apenquen con el nuevo Estado catalán que
tendría que asumir la totalidad del coste de servicios como Hacienda,
diplomacia, defensa o seguridad entre otros, actualmente centralizados y
financiados por el conjunto de los españoles.

    

Es muy fácil desde un gobierno sobrado de prebendas asumir la
típica posición de los nacionalistas cuando se quedan sin argumentos: “nosotros
somos los únicos que sabemos lo que pasa en Cataluña” y “los demás nos tienen
manía porque no solo somos distintos sino mejores que el resto de los
ciudadanos de España”. Posturas impenetrables que fomentan falsas esperanzas y
levantan muros ante las críticas. Lo cierto es que el soberanismo es una gran
mentira creada y fomentada conscientemente desde el poder regional mediante el
abrumador uso de la propaganda, el victimismo y las anacrónicas lágrimas de
cocodrilo  completamente fuera de la realidad del siglo en que vivimos.
Por eso lo plantean desde instituciones constitucionales.  En cuanto
a la construcción de un proyecto común, pues sí, estoy de acuerdo en que al
menos podría haber algún sustrato de consenso más o menos compartido en un
futuro, pero el escepticismo me lleva a dudar de que los verdaderos niños
traviesos de la película acepten las reglas del juego democrático.
Antes se llamaban nacionalistas y no lo eran, ahora que no lo
son tienen que ejercer de nacionalistas cuando su tejido empresarial no está
por la labor, nunca lo ha estado. 
La demagogia y la impresentable imagen de sus parlamentarios,
llevará al gobierno a mover ficha con el apoyo de la mayoría de los partidos
políticos.
No sólo políticos, si no intelectuales y artistas catalanes
rechazan el referéndum ilegal. Cito palabras de Eduardo Mendoza (Premio
Cervantes): “Se hará porque han dicho que se tiene que hacer. Pero, tal
como se hace, el mismo referéndum anula su razón de ser. Todo es un proceso
descarrilado. El tren sigue corriendo pero ya fuera de las vías”. La culpa
es de todos, dice; pero sobre todo “de haber mezclado todo esto con el
nacionalismo”. 
Yo creo que todos los secesionistas  deberían asistir a
consulta, pero médica, que se lo hagan mirar vamos, como ellos dicen.

    

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