Miguel Camuñas.- Creo que hay un debate viciado y un anti patriotismo
solapado en muchas personas que se amparan en leyes “naturales” o criterios más
sujetos a modas que a realidades. Una oposición sistemática que al no encontrar
bases sustentadoras de sus cuitas han de basarlas en supuestas ofensas tan
minoritarias como absurdas.

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Pongo por delante mi respeto a personas de talento y
cultura relevantes, tanto intelectualmente como en el plano artístico. Dicho
esto, leo un artículo en el Mundo de Fernando Sánchez Dragó que me parece
cuanto menos exagerado. Sobre turismofobia.

“Hay que afrontar estudios que nos permitan
determinar en qué momento, que lo hay, el aumento de turistas puede llegar a
ser económica y medioambientalmente negativo.” solo tiene un nombre:
absoluta ignorancia. Sr. Drago ¿usted acaso no viaja? Ojala dedicase su intelecto
a aportar soluciones y no se dedicase a despotricar.
Usted, que hace alarde de conocer medio Mundo y parte
del otro medio, ¿cómo se clasifica como turista? Desde el llano de mi
ignorancia alguna vez me enseñaron que las grandes peregrinaciones en la edad media
a los lugares santos de Santiago de Compostela, Roma y tierra santa trajeron un
intercambio cultural y económico que favoreció mucho a Europa y Medio Oriente
tanto en las artes, como en las ciencias como en el comercio.
 Según usted los únicos que tendrían derecho a
viajar serían los ricos o los seres superiores como usted, con eso, Benidorm
seguiría siendo un encantador pueblecito de humildes pescadores en el que
ustedes podrían hacerse fotos para presumir de aventureros ante sus
“snobs” amigos. Pues déjeme que le diga algo: aunque a mí Benidorm no
me gusta, hace posible que miles de humildes trabajadores vivan del turismo y
millones de humildes trabajadores disfruten, aunque sea un poco de su tiempo
libre. ¿O tampoco deberían tener vacaciones?