Gabriel Muñoz Cascos.- El título con que encabezo este artículo está dirigido a la opinión pública española y trata de los independentistas catalanes, de uno u otro signo. Llevan estos personajes, por llamarlos de alguna manera, media vida reivindicando imposibles, basados siempre en embustes más grandes que el templo de la Sagrada Familia. style=”display: block; text-align: center;” data-ad-slot=”4810014146″>

Como, por ejemplo, que Colón, Teresa de Ávila y Cervantes eran catalanes. ¡Y tan frescos! Menos mal que, ahora, parece que van a cambiar las cosas, porque de no ser así llegaríamos a una situación muy desagradable para ellos y para el resto de España. Los personajes a los que me refiero, empezando por Jorge Pujol, su esposa y los siete hijos Pujol-Ferrusola y terminando con el tonto de turno, Luis Llach, pasando por los Junquera, Montilla, Puigdemont, Arturo Más, Carmela Marchante, Inmaculada Colau, Guardiola y muchos más, empezaron su “estrategia” con poco gas, pero sin “perder comba”.

Después quisieron deshacer la historia diciendo majaderías como las ya señaladas y sembrando el odio a nuestra bandera, a nuestro himno y a todo lo que represente a España. Siguieron tomándole el pelo a Suarez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy, para “sacar tajada” con el cuento de España nos roba. (Ahí los populares y los socialistas estuvieron “lentos” porque ambos se podrían haber entendido para no caer en manos de estos cuentistas). style=”display: block; text-align: center;” data-ad-slot=”4810014146″>

Se ha demostrado que quienes robaban eran ellos, a manos llenas, además de perjudicar a la lengua española y a la convivencia entre españoles. Espero, y deseo fervientemente, que den fruto las medidas que ahora están tomando la justicia y el gobierno para que, de una vez por todas, se regrese a la justísima y muy deseada normalidad.