Vivían en franca armonía,
el útil y la herramienta,

dispuestos para la venta
en una ferretería.
Objetos de platería,
junto a la modesta azada
o a la pretenciosa espada,
dialogaban complacientes
con cuchillos relucientes
y con la lezna afilada.

Encima de unos banquillos,
cerca de la estantería,
la vida les sonreía
a las tuercas y tornillos.
Las tuercas, fieles anillos
que al tornillo complementan,
sienten que les amedrentan,
junto a sus complementarios,
unos seres arbitrarios
con reglas que les afrentan.

data-ad-format=”auto” data-ad-slot=”7261816399″ style=”display: block;”>

Pretenden que, en adelante,
pueda verse natural,
lo que es antinatural
ilógico y aberrante.
Y es que una moda cambiante,
sujeta a cualquier vaivén
o a algún capricho también,
ponga esta norma en bandeja:
¡¡¡que dos tuercas sean pareja
y dos tornillos también!!!
Gabriel Muñoz Cascos
COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL