El Diestro.- Leemos en  AGRO VIDA, que la Fundación Fauna ha lanzado una petición de recogida de firmas para lograr que el lobo sea declarado especie protegida en Cataluña. En algunos lugares de España, el lobo ya tiene ese estatus; en otros, este cánido cabroncete es considerado un enemigo, habida cuenta de las fechorías que lleva a cabo sobre el ganado.

Ignoramos por qué, pero parece ser que en Cataluña, hasta el momento, no había lobos. En realidad acaban de llegar, ya que los primeros aparecieron en el año 2000. ¿De dónde llegan? ¿Por qué? ¿Para qué?

Gracias al estudio genético realizado a partir de heces y pelos, se ha podido confirmar su procedencia italiana. Son por tanto ejemplares pertenecientes a la subespecie Canis lupus italicus y no a la Canis lupus signatus, la típicamente española.

“Este descubrimiento dejó desconcertados a todos. No son lobos españoles llegados de Castilla y León. Tampoco ejemplares híbridos con perros salvajes, ni lobos soltados intencionadamente procedentes del norte de Europa. Son lobos italianos, animales procedentes de Italia que han logrado atravesar varios países, cientos de carreteras y decenas de autopistas, esquivando mil y un peligros, hasta colonizar el Pirineo” (20minutos.es)

Estamos seguros de que la principal preocupación de algunos catalanes era que pudiera tratarse de lobos procedentes del resto de España. Al no ser así, se están movilizando para protegerlos. Echando mano de un poquito de ironía, nos preguntamos si también protegerían lobos zamoranos, por poner un ejemplo. 

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Thomas Hobbes

Qué mejor motivo, que el del lobo, para traer a colación la célebre frase de Plauto (250-184 a. de C.): “El hombre es un lobo para el hombre” (en latín homo homini lupus), popularizada por el filósofo del siglo XVIII Thomas Hobbes en su obra El Leviatán (1651), para referirse a que el estado natural del hombre es la lucha continua contra su prójimo. Se trata de la metáfora del animal salvaje que el hombre lleva por dentro, capaz de provocar el mal contra elementos de su propia especie.  

No obstante, para la conservación de la humanidad, el autor considera que la paz y la unión social pueden ser alcanzadas cuando son establecidas en un contrato social, como un poder centralizado que tiene la autoridad absoluta para proteger a la sociedad, creando una comunidad civilizada. 

Considerar pues, que el hombre puede presentar una conducta buena e intachable, pero también muy destructora y egoísta, específicamente cuando se mueve por sus propios intereses. 

Frente a Hobbes, la sentencia “el hombre es bueno por naturaleza”, de Jean-Jacques Rousseau, (“el hombre es bueno por naturaleza”), quien sostenía que los seres humanos nacen buenos y libres, pero el mundo los corrompe.
Ambas aseveraciones -aunque contrarias-, explican la situación actual de Cataluña. Por un lado, aquellos que dan la razón Hobbes, esos catalanes que nacieron lobos, lobos sociales, lobos políticos, lobos ideológicos, que han convertido su interés en un delirio colectivo. Por otro lado, aquellos “catalanes buenos” (roussianos), transformados en lobos, incapaces de reaccionar intelectualmente, ni de enfrentarse al mal. Débiles, cobardes. Y entre unos y otros, Cataluña se ha llenado de lobos
Ahí tenemos al actual cánido depredador, no susceptible de protección, el secesionista. Esa es la auténtica amenaza actualmente en ese rincón español. Y es que, “algunos catalanes son un lobo para los catalanes