Editorial del sábado

Leo en un periódico de tirada nacional… “la representatividad
de las reducidas y mermadas bases socialistas es puesta en duda por
muchos y diversos analistas”.

Primero aclaremos la diferencia entre representación y
representatividad. Representar a Pepe significa “estar presente por
Pepe en un acto con el permiso de Pepe y por el motivo de que Pepe no
puede estar presente en ese acto”. Pero además, si está Pepe ya
el representante no pinta nada. Es decir, un representante es quien
está en lugar del representado con el consentimiento del
representado; y además, si está el representado presente la
representación cesa.

Por otro lado, la representatividad depende de que el
representante haga bien su trabajo. Es decir, con el consentimiento
de Pepe el representante va a actuar según las instrucciones de
Pepe. Si el representante lo hace bien entonces existe
representatividad por parte del representante.

Así, que sin representación es imposible que exista
representatividad. Es decir, si Pepe no tiene nadie que lo represente
no hay representante, y es el representante quien de existir habría
de hacer bien su trabajo. Como no existe representante nadie hace el
trabajo, ergo no existe representatividad. No existe trabajo bien
hecho.

Y ahora viene la ducha de agua fría, ¿cómo es posible la
representatividad de las mermadas bases socialistas si los
socialistas no tienen quien les represente? Simplemente no se da

Ahora bien, “la representatividad de las reducidas y mermadas
bases socialistas” entra en contradicción con otro hecho probado
por la ciencia política: la Ley de Hierro de los Partidos de Masas
que es una ley universal y que estipula que la democracia interna es
imposible dentro de los partidos de masas.

Pero lo que los medios de comunicación no difunden es que el
hecho de que exista o no democracia interna dentro de un partido
político no interesa para nada a los votantes. Lo que interesa a la
sociedad civil es si existe o no democracia fuera de los partidos de
masa. Es decir, no nos interesa para nada lo que puedan hacer dentro
de un partido político sino lo que pueda ocurrir fuera de ese
partido político. Y no olvidemos que para que exista democracia el
primer paso es que alguien esté por nuestro pobre Pepe en la Cámara
Baja por él. Es decir, Pepe tiene que tener a un representante en el
Congreso; o lo que es lo mismo, Pepe debe tener a un diputado
proponiendo leyes en el Congreso porque Pepe lo eligió como
representante por las promesas electorales que hizo en campaña. Y
esas promesas electorales pueden venir a título personal
perteneciendo o no a un partido político porque lo importante es el
compromiso y la lealtad hacia el votante. La lealtad hacia lo que le
prometió a Pepe que iba a defender, Ese es un compromiso personal
entre Pepe y su representante. Pero como la realidad es que el
compromiso es entre el jefe de partido y el representante del jefe de
partido, ya que es el jefe de partido quien ha puesto en la lista a
su propio representante aquí estaríamos jugando en otra liga, pero
no en la liga de la democracia.

Solo hacen falta leer cuatro líneas para toparse de bruces con
las contradicciones entre lo que es democracia y lo que tenemos. Es
evidente que tenemos un sistema político donde se vota, pero no
elegimos. Por lo tanto, tenemos otra cosa; más buena o más mala,
pero no es democracia. Así que el pobre Pepe no vive en democracia, como creía. La cara que se le quedó cuando se enteró.

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