Antes habíamos asistido a un estrepitoso fracaso en Grecia, a la que nadie nombra ahora como ejemplo, con el resultado que todos hemos visto; y en España, ahora, se están confrontando dos visiones sobre la realidad que polariza peligrosamente a nuestra sociedad, sin darle opciones de elección.

Es falso que el bipartidismo haya desaparecido: lo que ha ocurrido con el bipartidismo es que se ha polarizado de tal forma que en estas elecciones no se ha votado a favor de, sino en contra de. Por un lado una parte de la sociedad es la que mantiene esto en marcha con sus madrugones, sus muy empeoradas condiciones de trabajo, sueldos mileuristas; su esfuerzo y sus equilibrios para llegar a final de mes.

Por otro lado, está quien intenta entrar como sea en ese grupo saliendo del paro. Pero lo que nadie se atreve a decir porque resulta políticamente incorrecto es que aprovechándose de nuestras leyes hay una parte de vagos profesionales que esperan vivir eternamente montados en la subvención; y que en nuestra sociedad son muchos, españoles y no españoles, los que se encuentran en ese grupo. De tener representantes de verdad yo elegiría a quien prometiera revisar este tema para paulatinamente ir integrando a todos de verdad en nuestra sociedad obligándoles a dejar de vivir del cuento sin diferenciar el color de la piel, el origen o la religión. Eso sí que sería integración.

Se puede tener en la vida un mal tropiezo por una mala conjunción de los astros; aunque en estos momentos, los astros sean otros distintos a los que se refiere la astrología. Cuando es todo un país el que va mal, más bien estaríamos hablando de una conjunción de decisiones torpes, decisiones malas o decisiones perversamente corruptas que tomaron algunos políticos y financieros. Y como no siempre los otros tienen la culpa de lo que nos pase a nosotros, porque, a veces, las cosas nos las buscamos nosotros solitos; la mala estrella puede venir también dada por malas decisiones personales. En fin, que sin saber cómo ni por qué la vida te da un vuelco para mal cuando menos te lo esperas. Pero eso es vivir. Y aquí es donde se divide la sociedad: entre los que creen que las castañas nos las quitará de fuego papá Estado (con la pérdida de libertad que conlleva esa opción) y los que luchan con su esfuerzo por quitarse ellos mismos las castañas del fuego.

Cuando es un país entero el que da el vuelco para mal, por lo que sea, siempre hay rateros cuya única ambición es pescar en ese río revuelto de fracasos y frustraciones. Son los que engolosinan al primer grupo y ahí salen los populistas como los caracoles después de la lluvia. Es cuando la promesa de la solución fácil e inmediata tiene más posibilidades de ser escuchada. Es cuando el eslogan, los castillos en el aire y las promesas imposibles aparecen como tablas de salvación de aquel que se encuentra en situación de desgracia. Lo que el desesperado cree es que sin compromiso, responsabilidad y mucho esfuerzo saldrá del túnel negro. Todo falso y más que falso: falso que el maná caerá suavemente del cielo por solo votar a quien ofrece soluciones descabelladas. Por ejemplo, es falso que la sanidad salga gratis por mucho pancartero profesional que así lo proclame. No existe nada gratis, y si prestamos la sanidad a todo el que llegue de fuera de forma gratuita hemos de afrontar las consecuencias de semejante medida. ¡Ah! Que pongan más dinero. Bien pues ¿cuánto dinero estás dispuesto a sacar directamente de tu bolsillo para que esa sanidad sea “gratis” también para todo el que llegue del extranjero? Esa es la cuestión. Es falso que haya abundancia sin esfuerzo y sin un coste; y que en España podamos atar a los perros con longanizas. Otra solución para lograr esa gratuidad en lo que sea sería: estás dispuesto a luchar y manifestarte en la calle por instaurar una democracia formal, o recortar o mejor quitar las CC. AA. que abarataría exponencialmente el coste del Estado y nos aportaría de sobra ese dinero para mantener esos “servicios gratuitos” e incluso pagar la deuda en un par de meses?

Las coordenadas del populismo son falsas, y nos alejan de la libertad. Los populistas no pretenden igualar nada, solo pretende rellenar los nichos de poder y fagocitarlos como amebas. Son lo más parecido a un virus: incapaces de sintetizar y solo capaces de reproducirse con la materia que han sintetizado otras células. Esto quiere decir: incapaces de constituirse como creadores de riqueza, quieren repartir a su antojo con quienes se les antoje la riqueza que han creado otros. Eso es la izquierda polarizada. Visita LO QUE NOS UNE