A pesar de que pudiera parecer que, debido a los miles de millones de personas que poblamos la tierra, todos somos diferentes, no es cierto, existe una uniformidad. Existen modas para vestir, en el habla, en el comportamiento y en muchos otros aspectos de la vida. Y aunque pudiera parecer lo contrario esas modas no son naturales, están totalmente diseñadas para imponerse en cualquier momento en el que sus diseñadores decidan. El comportamiento ante situaciones políticas determinadas no es una excepción. Forma parte de esa uniformidad artificial de la que solo nos queda por saber a ciencia cierta quién es el responsable de manejar los hilos.

Ante la toma de posesión de Trump como presidente de los Estados Unidos ha ocurrido un hecho sorprendente, la movilización masiva a nivel mundial en su contra. Pero es curioso porque esa movilización no se ha producido por alguna decisión tomada por Trump, se ha producido por el mero hecho del nombramiento. Hemos llegado a leer incluso expresiones e invenciones de palabras un tanto surrealistas como la realizada por el podemita Bustinduy: “derivas preautoritarias”.

Es decir, un admirador de demócratas como Castro, Chávez, Maduro, Otegui, el Che, o cualquier otro miembro de cualquier regimen comunista habla de preautoritarismo. Entiendo que esa palabra querrá decir que va a ser un autoritario, con lo que entiendo que todavía no lo es. ¿Y no será más bien todo esto algo tan simple como que no ha ganado quien les gusta a ellos? Mal enunciado, lo he hecho como pregunta y es una afirmación. No les gusta la persona elegida y protestan ante una decisión que se toma de forma mayoritaria. Luego la única forma de democracia válida para toda esta gente es exclusivamente aquella en la que ganen los que les gusta a ellos.

Lo que más me sorprende de todo esto es que yo pensaba que este tipo de gente solo existía en España. Pero no, la hay por todo el mundo, de ahí mi comentario anterior acerca de la uniformidad de comportamiento. Trump tiene un problema con toda esa uniformidad existente, se sale completamente de lo políticamente correcto, tanto en palabra como en obra. Y ahí es donde radica el verdadero problema, a la artificiosa y mayoritaria progrez mundial solo le gusta lo políticamente correcto. Aunque después en privado les gustara incluso azotar a una mujer, a pesar de lo feministas que son en público.

Lo políticamente correcto es ese diseño artificial de mayorías al que estamos asistiendo actualmente, ese es el gran problema. Y el diseño y la planificación indicaban que el siguiente paso a dar en EEUU después de gobernar una persona negra, Obama, gobernara una mujer, Clinton, eso habría vendido muy bien. Pero no, gobierna un tipo al que le parece que la web de la Casa Blanca no debe tener un apartado para el movimiento LGTB porque si todos somos iguales, o deberían salir todas las opciones -incluso la heterosexual- o ninguna. Aunque eso sea más difícil de comprar para los que siguen a rajatabla el guión que les es marcado.