El otro día asistí a una discusión en un grupo de Facebook, debido a una de mis publicaciones, en el que se habían colado un par de simpatizantes de Podemos. Esta, la de colarse en un grupo totalmente ajeno a ellos, es una práctica normal en esta gente que parece ir buscando gresca por el mundo. Parece que les gustan las discusiones y dar dogmas de educación, de política y de vida, mientras por otro lado empiezan todas sus frases con calificativos tales como: “ignorante”, “fascista”, “cuñado” y calificativos similares. Después de esas “educadas” frases dicen no querer más que debatir. Extraña forma esa de empezar un debate.

No acostumbro a participar en los debates generados por alguno de mis escritos por un motivo fundamental, no tendría tiempo entonces para hacer otra cosa. Yo escribo y publico lo que pienso sin más, después la gente es muy libre de opinar lo que quiera. Pero en este caso el debate me llamó la atención por dos motivos fundamentales: el primero porque consideraban que alguien republicano debía ser de izquierdas. El segundo porque consideraban que Podemos era un partido diferente a lo que había hasta ahora y que el problema por el que no se les votaba más era por el desconocimiento e ignorancia de la gente.

En primer lugar decir que Estados Unidos es una república y nada tiene que ver ninguno de los partidos que hay allí con un partido de lo que aquí se considera de izquierdas y mucho menos tipo Podemos. Por otro lado está el considerar a Podemos como un partido diferente a lo que teníamos hasta su aparición en España. Podemos ya está dentro de todas las instituciones y recibe las mismas subvenciones que el resto, de diferente no tienen nada, son el mismo perro con distinto collar.

En lo único que se podría diferenciar Podemos con el resto es con algo que llama mucho la atención, a pesar de las millonarias subvenciones que ya reciben, siguen pidiendo dinero a sus simpatizantes cada vez que tienen oportunidad. El tuit de Pablo Iglesias con el que encabezo este artículo me llamó la atención por algo. Era la primera vez que veía que para asistir a un acto público de un partido había que “adquirir la entrada”. Qué raro que no sean gratis, pensé. Y yendo al enlace me encontré que efectivamente eran gratis, pero que podría hacer una aportación económica quien quisiera.

Luego deduzco que el mensaje de Pablo Iglesias con la palabra “adquirir” es un mensaje de puro publicista. Está pidiendo que la gente no sólo acceda al enlace para conseguir su entrada, está pidiendo esa aportación “voluntaria” de manera subliminal. En eso sí que se diferencia Podemos con el resto de partidos, no tienen suficiente con lo que les aportamos todos queramos o no, quieren sacar dinero de donde sea. No es más que un producto muy bien vendido. ¿Diferentes Podemos? ¡Venga ya!

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