Reconozco de entrada que Pachi López es un político que no me cae nada bien por muchos motivos que trataré de resumir en pocas líneas. Sirva como primer motivo la fotografía con la que encabezo el presente artículo. No entiendo ni las conversaciones ni las negociaciones con terroristas, ni las del PSOE, ni las del PP. Pero entiendo mucho menos que esas negociaciones se hagan con la normalidad de la fotografía de prensa, es decir la normalidad de tragar todos los españoles con ellas, sobre todo las víctimas. Ahí estaba Pachi ganando puntos con su entonces jefe Zapatero.

Pachi empieza dejando su carrera de ingeniería con 28 años para ser diputado. Entre nueve y diez años en una carrera para no acabarla y todo por la “pela fácil” de la política. Diez años estudiando una carrera sin sacarla demuestra que el protagonista, trabajador, lo que se dice trabajador, no debe ser mucho. Es decir, la opción de “lo público” era mucho más sencilla que molestarse en sacar una carrera después de diez años cursándola.

Pero llegamos a lo que para mi es más grave, los últimos tiempos de Pachi. Ocupa la presidencia del gobierno vasco, apoyado por el PP. Ocupa la presidencia del Congreso de los Diputados, apoyado por el PP. Es decir, los puestos más importantes de su carrera los ha conseguido gracias a sus enemigos de “la derecha”. Pero cuando el PP necesita de su apoyo para que España no se quede todo un año sin gobierno, Pachi, era una de las voces que más alto hablaban para negarse a ello. ¿Por qué? Pues porque con Pedro Sánchez podría haber conseguido otro “puestecillo político” que es un medio y un fin en la vida del currante.

Ahora no está Pedro Sánchez, ya se ha ido su “grandísimo amigo”. Es decir Pachi ya no puede conseguir puesto gracias a Pedro Sánchez, se huele el peligro. ¿A lo mejor tiene que empezar a trabajar como la gente normal? No, que va, la solución es sencilla, optar a dirigir el PSOE. ¿Qué puede haber mejor que ganar las primarias y seguir viviendo sin doblar el espinazo?

Menudo amigo es Pachi, menudo compañero, menudo agradecimiento que tiene hacia los que le han ayudado a subir. Pachi vive bien y quiere seguir haciéndolo. ¿En dónde mejor que en la política? A Pachi le da igual ocho que ochenta, la pela es la pela y el puesto es el puesto. A ver si lo consigue y se acerca a su jubilación sin haber doblado el espinazo en su vida. ¿Y los amigos, compañeros, adversarios políticos que tanto han hecho por él? Pues que les den, ¿a que sí, Pachi? Tranquilo, tú a lo tuyo, que eso sí que lo sabes hacer bien.

Vía “Diario de un Superviviente Arruinado”

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