Si nos olvidamos al hablar de cualquier partido político del asunto ideológico deberíamos fijarnos en algo, ¿cuáles son sus principios? Vamos a limpiar todos ellos, derecha o izquierda, de ideologías y vamos a centrarnos sólo en los principios. Si nos basáramos sólo en partidos con principios el resultado sería que no votaríamos a ninguno y por un motivo: sus principios son totalmente alterables en función a un fin. Para ello da igual que se llame PP, que se llame PSOE, que se llame IU, que se llame Podemos, que se llame Ciudadanos, no te puedes fiar de ninguno porque nunca van a dejar de hacer algo que les interese, sobre todo si se trata de poder o dinero, a pesar que para ello incumplan sus propios principios.

Los principios, como su propio nombre indica, es el inicio de todo, la base inalterable a partir de la que cualquier persona o grupo de personas construyen algo o, simplemente, viven su vida. De cualquier persona que cada uno de nosotros conozcamos bien hay cosas que podemos esperar de ella, o cosas que sabemos que nunca va a hacer por eso, porque no forma parte de sus principios, ha construido su personalidad en función a una serie de ideas que por ser eso, principios, no va a alterar nunca.

Si nos centramos en los partidos políticos tenemos infinidad de ejemplos en los que esos partidos traicionan sus principios por, casi siempre, un fin: el poder. Lo ha hecho el PP con el aborto y con las víctimas del terrorismo, lo ha hecho el PSOE pactando con partidos independentistas, antisistema o favorables al terrorismo, lo ha hecho Podemos con el PSOE, lo ha hecho Ciudadanos con el PSOE y lo va a hacer, seguramente, la CUP con Artur Mas y su elección como presidente de la Generalidad.

A partir de ahí ya depende de los votantes si tragan con seguir votando a un partido sin principios o si, por el contrario, lo seguirán haciendo por considerar a “su partido” como un mal menor. Una persona, o una organización, pueden tener muchos defectos, la mayoría de ellos disculpables porque nadie somos perfectos, pero si hay un defecto para mi imperdonable, ese es el de la traición. Si un partido político incumple sus principios, sean los que sean, en realidad esta cometiendo una traición porque está incumpliendo aquello por lo que una persona decidió confiar en ellos.

Nos hemos acostumbrado demasiado a que el fin justifique los medios y estamos perdiendo la perspectiva de lo que es la decencia. Hay frases que lo dicen todo: “no me gusta lo que ha hecho pero ha conseguido esto…” Dudo mucho que eso sea bueno, yo mismo estoy cometiendo ese error puesto que no se todavía a quien voy a votar, cuando debería tenerlo claro; Me has traicionado, ¿no? Has renunciado a tus principios, ¿verdad? Pues yo no debería votarte.

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