El eslogan de un partido político en campaña electoral podría ser: “Hola, soy del partido X y vengo a engañarte”. El problema es que el eslogan de la mayoría de los votantes en España ante esto es: “Hola, soy quien paga tu manutención y estoy dispuesto a que me engañes”. Estoy seguro que estos eslóganes podrían ser trasladados a muchas partes del mundo, pero lo que nos ocupa, preocupa y afecta directamente es España.

Durante la primera legislatura de Rajoy hubo infinidad de problemas, además del económico, y muchas quejas y protestas. La mayoría de las protestas fueron justificadas, otras no. Otras consistían en agrandar el problema y hacer ver que el problema era otro. Muchas de las protestas hacia Rajoy vinieron de sus propios votantes, de hecho ahí está el resultado de las últimas elecciones y su evidente pérdida de votos. Nos había engañado, eso era más que evidente, pero eso es algo que no solo ha practicado Rajoy con fruición, lo han hecho todos los partidos políticos.

Resulta que los “iluminados” nos querían hacer ver algo, el problema era el sistema y el bipartidismo. Muchos les creyeron y les votaron, pero una vez votados nos dimos cuenta de algo. Tanto los del sistema, como los del bipartidismo lo primero que han hecho es amoldarse muy bien a ese problema que tanto les preocupaba. Lo primero que hicieron fue formar parte del sistema y buscar una alianza con el denostado bipartidismo, unos con el PSOE y los otros con el PSOE y después con el PP. De hecho esa era la única opción por la que podía haber un gobierno, aliarse con los malísimos “bipartidistas”.

¿No habría sido lo lógico decir, ni el sistema me gusta ni el bipartidismo tampoco, no voy a participar de ello? Pero ahí llega la gran excusa: “vamos a intentar cambiar el sistema desde dentro”. Y ahí están participando del corrupto sistema y del detestable bipartidismo. Su propuesta electoral es como prometer poner un cohete en Saturno para el año que viene sin saber ni de física, ni de ingeniería aeronaútica. Las palabras ya son como el papel y al final lo aguantan todo. Resulta que ahora tenemos a los contrarios al sistema viviendo de él y a los anti-bipartidismo, casados y bien casados con los anteriormente malísimos. El sistema será malo, pero debe dar mucho calorcito cuando estás dentro. Prometer hasta meter…