600

Cabría preguntarse si es que fuimos tontos cuando votamos sí a la Constitución y este sistema de partidos ¡Qué va! Éramos un país narcotizado sin cultura política que intentaba salir de un régimen dictatorial donde estábamos acostumbrados a decir amen a todo. Solo nos planteábamos ir a trabajar, vivir en paz, dusfrutar de nuestro 600 y que nuestra familia tuviese sus necesidades cubiertas. No como ahora, que gracias a nuestro Estado de bienestar todo eso lo tenemos más que cubierto.

Empezamos con el 600, aquel coche que nos permitió ser domingueros y alejarnos de casa a la búsqueda de lejanos horizontes en unas excursiones donde cabían más de cinco en un coche para cuatro. El 600 fue el gran símbolo del desarrollismo y después pasamos a otros modelos más grandes y potentes.  Fue pasando tiempo y la población tenía la misma cultura política que ahora: es decir, ninguna. Y digo esto porque se sigue creyendo que votar es sinónimo de democracia. Votar es simplemente una herramienta más de la democracia cuando se le suman otras condiciones.

Solo hay que recordar el eslogan Franco 25 años de Paz donde todos los españoles votaron SÍ a Franco. Ello no significó que este hecho representase una apertura del régimen hacia la democracia: simplemente hubo una votación. Así que en la transición dijimos que sí a lo que nos pusieron por delante, como siempre habíamos hecho. Lo de la resistencia a Franco de la población es un mito que se han inventado unos sinvergüenzas para tapar la continuidad de un sistema de oligarcas en el poder, pero esta vez con el añadido de una inmensa corrupción financiera y un gigantesco gasto político que con Franco no existía.

Por aquella época el trabajador no hacía Declaración de Renta. Pagaba impuestos directos, eso sí, pero no tan altos en comparación con los de ahora, y unos irrisorios sellos del Estado y papeles timbrados en ciertas operaciones oficiales que se compraban en los estancos. Por ejemplo, se pagaban letras cuyo papel timbrado se compraba en el estanco para comprar un piso. No existía el intermediario del banco sino que se daba una entrada y luego se iban pagando las letras directamente al constructor. Digamos que en vez de ir a la delegación de Hacienda ibas al estanco y encima te sobraba para comprar un paquete de Celtas. Teníamos tanta falta de libertad que podíamos fumar en los bares, el autobús, en el cine y hasta en clase. Por supuesto, también en hospitales.

A los que simplemente nos dedicábamos a trabajar y estudiar sin tener nada que ver con el régimen nos hace gracia que precisamente los que sí sacaron tajada del franquismo, como las familias dominantes del régimen, sean los que afirman haber llevado una lucha tan titánica contra Franco en aquella época; y quienes le hicieron tanto la pelota sean ahora los que lideran los separatismos de turno.

Sin duda lo habrían derrocado, de ser cierto,  digo yo. Y yo puedo afirmar esto por carecer de complejos al no haber sido franquista. Los franquistas de entonces, para vencer sus complejos,  son los que llaman franquistas a quienes nunca lo fueron. A continuación una prueba de la lucha a brazo partido contra Franco del separatismo catalán.

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