Con nuestro sistema político tenemos la apremiante necesidad de desmontarlo como un Lego, pieza a pieza. Es como un Tetris que no ha pasado de la primera fase, porque no encaja ni una sola pieza.
                 Toda la responsabilidad recae en nuestra Constitución, ya que no existió ruptura, simplemente continuismo que no es más que la Octava Ley Fundamental del Franquismo, pero hábilmente preparada para darle alas a la corrupción. Secuestraron durante 4 meses en una cárcel al presidente de la Platajunta, su creador Don Antonio García Trevijano, tiempo que dedicaron los traidores a la democracia para montar su Constitución y pasar el resto de sus años robándole al pueblo. 

Olvidaron sus ideologías que tanto pregonaban en el exilio y sucumbieron a la alfombra roja y al poder sin límites, ya que el pueblo no se enteraba de nada. La Transición la convirtieron en una Transacción. Programaron destruir la Educación y la Sanidad Pública, empezando por repartirse el territorio en 17 partes, cosa que le facilitaban la manipulación y colocación de comisarios políticos en todos los puestos claves, hasta el punto de mimetizarse con la ciudadanía.
Y como para prueba sobra con un botón, ya estamos sufriendo la primera camada de la traición, que lleva por nombre Podemos. Aunque parece ser, si no es un montaje de Podemos, no pueden una mierda. Les falta cultura democrática, sus crasos errores se han repartido durante los últimos años. Sus ínfulas de dictadores apestan de lejos y tocan la fibra de los más desvalidos, con los medios de comunicación adoctrinando y engañando hasta en los anuncios si se puede, y que están fuera del circuito social, cayendo en sus redes como cualquier pececillo. Pero mucho me temo, que tendrán que pasar varias generaciones para limpiar este estercolero, siempre y cuando los poderes fácticos lo permitan y no tengan programado, que lo tienen, un genocidio encubierto en un falso bienestar social.