El artículo de hoy va a ser algo diferente a lo que solemos escribir normalmente, hoy nos vamos a centrar en un genio en particular, pero no en su obra, sino en su insólita y fascinante historia. Preparate para asombrarte con la vida de uno de los matemáticos más importantes de la humanidad, Évariste Galois:

Évariste Galois nació el 25 de octubre de 1811, en Bourg-la-Reine, Francia. Hijo de político francés partidario de Napoleón, su educación inicial fue llevada a cabo por su propia madre, que lo instruyó en el mundo de los clásicos, mientras que su educación académica comenzó en 1823, cuando Galois se matriculó en el Collège Royal de Louis-le-Grand, con buenos resultados tanto en latín como en griego. Sin embargo, suspendió retóricas y no tuvo más remedio que repetir curso, lo que le llevó a inscribirse, con 15 años de edad, a clases de matemáticas.

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Galois fue durante toda su vida un muchacho rebelde que desde sus primeros instantes tuvo problemas con la autoridad por sus creencias personales. No tardó en coger el gusto a las matemáticas, y destacando en ellas se interesó sobre todo en una de las áreas más novedosas y con más lagunas (por aquel entonces) de las mismas , el álgebra. Asi, Évariste Galois ya había decidido que quería ser matemático y entrar en la Escuela Politécnica, una prestigiosa institución de enseñanza. Sin embargo, fue rechazado en su primer intento de ingreso, lo que hizo que su rebeldía aumentara considerablemente. Aun así, Galois no desistió, y siguió aprendiendo matemáticas a un nivel tan alto que aun siendo estudiante, publicó un efímero trabajo sobre las fracciones continuas periódicas. Decimos efímero porque pronto se involucró en teoría de ecuaciones, sobre la cual trabajó para dar respuesta a una de las preguntas que más curiosidad suscitaba en el mundo matemático, las condiciones necesarias para saber si una ecuación polinómica es susceptible de ser resuelta por el método de radicales.