No soy yo una persona dada a decir palabras huecas que no sienta o que no piense. Tengo muchos defectos, pero ir de hipócrita y de bien queda no va conmigo. Si aprecio a alguien lo doy todo, si no es así, simplemente le ignoro. En cuanto a mis sentimientos soy un libro abierto, se me nota enseguida cuando me cae bien alguien y cuando me cae mal. Pero lo que no entra dentro de mi es el odio y el rencor, hace mucho tiempo que me di cuenta que eso a quien más le perjudicaba era a mi mismo porque te quema por dentro.

Tengo mis ideas y soy crítico con las de otros, pero ni insulto ni odio a quien no piense como yo porque eso no va conmigo. Creo en la libertad individual, en la gente que lucha por salir adelante y sobre todo creo en el respeto. Respeto que en los últimos años brilla por su ausencia, sobre todo en los más recientes. Todo esto no es para hablar de mi, es para dar mi receta de lo que yo creo que es el planteamiento principal de una persona que busca la felicidad y el estar a gusto consigo mismo. La felicidad es prácticamente una utopía, es casi imposible, pero el estar a gusto con uno mismo puede estar al alcance de la mano de cualquiera de nosotros.

Mi deseo para mi y para los demás es el mismo hoy que mañana, es el mismo hoy que un día cualquiera. Mi deseo es que cualquiera de nosotros pueda encontrarse a gusto consigo mismo porque eso le beneficiará a él y a los que tiene a su alrededor, que somos todos nosotros. Se que las circunstancias de la vida de cada uno de nosotros son fundamentales para alcanzar esa situación y pueden provocar que cueste más llegar al objetivo, pero se llega,.

Si odias, si deseas el mal para los demás el problema lo tienes tú, no el odiado. Si tus sentimientos son esos nunca llegarás a nada, porque no te aguantarás ni tú mismo. Todos los días leemos y escuchamos a gente decir muchas barbaridades, insultar de una forma irracional y desear lo peor hacia otros, simplemente por no estar de acuerdo. Que con su pan se lo coman, tienen un problema personal y serio. A esos no les deseo absolutamente nada porque les ignoro, no me interesan. A todos los demás, a los de los buenos sentimientos, a los que te dejan pasar en la cola del supermercado. A los que saben disculparse, a los que dan las gracias, a los que saludan a los que te indican donde está una calle. En resumen, a las personas, les deseo lo mejor para mañana y para todos los días de su vida. Les deseo que todos sus objetivos de vida se cumplan más pronto que tarde.