Llevábamos ya un tiempo sin saber nada de ellos. Que si Podemos, que si el “no es no” del PSOE. Un año entero lleno de elecciones y sin gobierno en España. Bárcenas, Pujol, escándalos varios y resulta que de los sindicatos no habíamos vuelto a saber nada en un tiempo, cosa rara tratándose de quien se trataba. ¿Sería que los sindicalistos estaban empezando a realizar su cometido y no el del enriquecimiento propio? Eso sería demasiado bonito para ser cierto porque no, de repente nos explota un nuevo escándalo relacionado con los sindicatos.

Seis miembros del sindicato UGT en Asturias son detenidos por presunto fraude en los cursos de formación. Y vaya, parece que nos hemos acostumbrado ya a ese tipo de escándalos porque no ha sido una noticia que haya tenido demasiado recorrido. Esa noticia se ha convertido ya en tan habitual que han conseguido que nos lo llegáramos a tomar con normalidad. Pero no lo es, no es normal.

No es normal que recibiendo dinero público ya por el hecho de ser sindicatos nos sigan metiendo el sable por la espalda cada vez que tienen la más mínima oportunidad. No es normal que esta noticia sea normal y más viniendo de alguien cuyo objetivo final es la supuesta defensa de los trabajadores. Y ese dinero que choriceáis, ¿De quién os creéis que es, sindicalistos? ¿Creéis que es algo etéreo? ¿Que cae del cielo, o que brota como las setas? Ese dinero es en su mayor parte de aquellos a los que decís defender y representar y de los que no hacéis más que aprovecharos continuamente, del currito.

Y os aprovecháis no solo en ese sentido, os aprovecháis de él en todos. Incluso de vuestros propios compañeros de trabajo con el famoso puesto de “representante sindical”. Reuniones y más reuniones, comités y más comités, para que al final ganéis lo mismo que vuestros compañeros sin dar palo al agua. ¿Sindicalistas? No, eso no sois, sois unos sindicalistos. Os pasáis la mitad de vuestra vida viviendo del trabajo ajeno sin cumplir siquiera con el cometido para el que decís servir. Pero tranquilos, una manifestación el 1 de Mayo, unos chalequitos y unos silbatos una vez al año y ya han cumplido. Por cierto, los seis de Asturias ya están en la calle. Mucho representar al trabajador de boquilla, pero no son más que una pata más de la castuza vividora a la que nos toca mantener.

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