Estos días estamos viviendo una situación cuanto menos curiosa, que me ha llamado mucho la atención, a raíz del accidente de motocicleta sufrido por la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. Consecuencia del accidente de tráfico la política madrileña se encuentra ingresada en el Hospital de La Paz, con heridas graves de las que ha tenido que ser intervenida quirúrgicamente.

Pues bien, tras conocerse el accidente las redes sociales, principalmente Twitter, empezaron a echar humo, de hecho la Sra. Cifuentes ha sido tender topic (tendencia) durante estos días. Muchas personas se han preocupado por su salud y le han deseado una pronta recuperación pero otras muchas se han dedicado a hacer chistes y mofas del accidente, deseándole incluso la muerte. Quiero pensar que estas actitudes son fruto de “las calores” de estos días, aunque desgraciadamente me temo que tienen su origen en el odio que le profesan a la Delegada del Gobierno en Madrid y, en general, a todos los que no piensan como ellos.

Tweets que decían “Qué pena lo del accidente de Cristina Cifuentes…Pena que no se haya matado”, “No entiendo por qué Cristina Cifuentes está en un hospital público en vez de en una iglesia rezando a la virgen”, “Le deseamos una larga y dolorosa recuperación a Cristina Cifuentes, desde el cariño y el respeto”, “Puntos extra del carnet para el que se llevó por delante a Cristina Cifuentes”, “Me quedaría más tranquilo si en la habitación de Cristina Cifuentes entrasen unos antidisturbios y le pegasen una paliza”, o como el que ilustra este artículo, se han podido leer estos día en Twitter, lo que demuestra la mala educación, odio y falta de moral de estas personas.

Como dijimos en el artículo “A España le falta ética y moral”, mal vamos, gran tristeza produce ver como una parte de la sociedad (espero que pequeña) muestra su odio de esta forma. Y algunas de estas personas, mientras se mofan y desean la muerte de Cristina Cifuentes seguro que defienden la libertad de Bolinaga por razones humanitarias. Poco más hay que decir, solo que me preocupa cada día más la deriva moral de este País. Y es que todo no vale.

Leer artículo original en DECDLT

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