Ayer el periódico digital eldiario.es publicaba una noticia, de la que se hizo eco el diario El Mundo, que ha pasado desapercibida para muchas personas. El titular de esta noticia decía lo siguiente: “Almunia protestó a Caja Madrid porque no renovaron la beca en Harvard de su hijo”. Algo que se ha conocido tras el análisis de los correos electrónicos del ex presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa.

Resulta que Miguel Almunia, hijo del Comisario Europeo Joaquín Almunia, era beneficiario de una beca de la entidad financiera, beca que no le fue renovada y que le llevó a protestar al departamento de becas de la fundación Caja Madrid, solicitando el traslado de su queja, según la información periodística, al presidente de la fundación, Rafael Spottorno, a Miguel Blesa y a los miembros de la comisión de renovaciones de la citada fundación.

Hasta ahí no habría noticia, pero el caso es que el padre de la criatura llamó por teléfono al Sr. Spottorno para protestar por la no renovación, algo que sí es grave y que en otros países, al haberse conocido, conllevaría el fin de la carrera política de papá. Aunque en España eso sea ciencia ficción.

Y es que, además, se han conocido los correos que el presidente de la fundación Caja Madrid envió al presidente de la Caja, Sr. Blesa, en uno de ellos le reenvía el correo de Miguel Almunia y le dice que “para rematar, me ha llamado el padre del agraviado, Joaquín Almunia, para solidarizarse con la queja de su hijo y no sé si lo hará también contigo.

Da gusto dar becas millonarias a personas importantes, aunque sea por parentesco. Sería pedir demasiado que además fueran agradecidas e incluso, por qué no, que estuvieran bien educadas”. Ahí queda eso.

Tras conocerse la noticia, Joaquín Almunia enviaba una nota aclaratoria en la que decía lo siguiente: “Todo lo que mi hijo ha conseguido en la vida, se lo ha ganado él sólo, sin utilizar nunca mi nombre ni pedir nunca mi intervención. Yo, como padre, estoy muy orgulloso de que sea como es y de que sea lo que él ha querido ser, gracias a su esfuerzo y sin ninguna ventaja por razón de parentesco.

Hoy, algunas informaciones parecen exigirle que acepte una situación desventajosa, lo que a mi modo de ver sería totalmente injusto. Como ciudadano, él no tiene ni más ni menos derechos que cualquier otro, sea cual sea la actividad de sus padres. Y esa ha sido siempre su línea de conducta”.

Lo siento mucho Sr. Almunia, pero no me lo creo. En primer lugar porque si eso me hubiera pasado a mí, mi protesta nunca hubiera llegado a los señores Blesa o Spottorno y, además, si mi padre hubiera llamado para protestar, como mucho habría hablado con un becario de la Fundación Caja Madrid, no con su Presidente. Por eso creo que ha de dimitir de su cargo de Comisario Europeo y abandonar la vida política. A Almunia le faltó preguntar eso de ¿sabe usted con quién está hablando?