En 2008 Zapatero era el gurú de la izquierda y todo iba bien.
Ahora están todo el día intentando dar golpes de estado.

Después de las frases leídas y escuchadas a la izquierda española en el día de la celebración de la Fiesta Nacional surgen muchas dudas. La gran duda es que vivimos una crisis muy grave que tiene una gran desgracia, el menor de sus males es el económico. Parece que no lo vemos claro, es posible que yo sea, en este caso, especialmente pesimista pero las cosas las veo muy mal.

En primer lugar tenemos a los etarras no sólo en las calles, les tenemos en las instituciones públicas. Les hemos sacado a la calle y les hemos dado acceso a nuestro dinero y prácticamente a nuestras vidas. Es ciertamente peligroso poner a gente que nos odia y que quiere matarnos a dirigir instituciones públicas, nosotros lo hemos hecho. Hay muchas formas de suicidarse, esta es sólo una de ellas. Mientras tanto los medios de manipulación teledirigidos, en su momento, por el indecente Zapatero, se ocupaban de cantar alabanzas a los terrorismos y vendernos los buenismos de los responsables de la muerte de más de mil personas. Hoy hay casi más gente disculpando a los asesinos que atacándoles.

Mientras Zapatero gobernaba sólo había algo que iba bien, como el tonto estaba en la Moncloa la izquierda radical y traidora estaba tranquila porque Zapatero les tenía bien amamantados. En 2011 ganó el PP las elecciones, eso para la izquierda no puede ser, o ganan ellos o no gana nadie. De la tranquilidad y relajación con que vivían con Zapatero pasaron a ver todo negro, negrura que ya venía de antes pero que ellos no se preocupaban en denunciar porque para eso tenían el riñón cubierto.

Surgieron a partir de 2011 los grupos radicales de izquierda que se ocuparon de hacer algo que para la izquierda es bastante fácil, movilizar gente. La gente de la extrema izquierda no tienen voluntad propia y sólo dicen y hacen lo que les manden, es más que evidente, lo llevamos comprobando durante los últimos cuatro años, no se salen del guión marcado ni por equivocación. Lleva, la extrema izquierda, dando el golpe de estado más largo de la historia porque lo lleva haciendo desde 2011 y, a día de hoy, todavía siguen en ello. No hacen más que decir y hacer barbaridades, muchas veces en contra de aquellos a los que quieren gobernar y demostrando sin disimulo su enorme odio al país al que pertenecen. Pero eso, que forma parte del ADN de la izquierda española, no es lo más grave, lo más grave es que lo hacen con la absoluta permisividad y pasotismo del gobierno al que quieren derrocar, inaudito.

Mientras tanto, y por si fuera poco, tenemos a los islamistas llamando a las puertas de nuestra casa, tenemos al terrorismo islamista a nuestro lado. A la mayoría de la gente en este país no es que ya no les importe algo tan peligroso, es que lo justifican y lo ven normal llegando a compararlo incluso con los católicos o con los curas. Me pregunto cuantos atentados suicidas habrá cometido el catolicismo en los últimos años.

Bien, con todos estos ingredientes lo único que se puede preparar es un cocktail explosivo para nuestra nación y eso es lo que muchos intuimos para nuestro futuro, poco de cocktail y mucho de explosivo. Están acabando con nuestra unidad y nos están dividiendo a todos y todo eso no puede acabar bien. Lo que más sorprende es la complicidad del gobierno y sectores de la prensa a los que yo, hasta ahora, consideraba independientes y que se han convertido en cómplices.

No actúa el gobierno, pero es que la justicia no actúa ni contra los responsables políticos de los separatistas catalanes que incumplen la ley continuamente y que se encuentran en la calle como si aquí no hubiera pasado nada. Mala pinta tiene esto, muy mala pinta, mientras tanto la mayoría de la gente perdiendo el tiempo en tonterías y usando el cerebro sólo para ver Gran Hermano o para jugar a la Play. Cuando nos demos cuenta de todo ya será demasiado tarde, ojalá me equivoque, pero lo dudo.

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