Cualquier desgracia que suceda en el mundo nos impacta de una u otra forma en función a lo cerca que nos toque. Escuchamos que ha fallecido una persona de 90 años, por ejemplo, y no le damos casi importancia porque usamos siempre una coletilla: “ya tenía 90 años, era muy mayor…” Excepto si esa persona es nuestro abuelo, que a nadie se le ocurra hacerte un comentario similar si el fallecido es tu abuelo, como mínimo dejas de hablarle.

El sentimiento hacia una desgracia o una muerte depende de la relación con el protagonista o la cercanía geográfica. Con el terrorismo nos pasa un poco lo mismo, escuchar que en Bagdag los terroristas de Estado Islámico han asaltado cualquier sitio y han asesinado a 200 personas o el número de personas que sea nos impacta, pero no más de media hora, tras la cual volvemos a nuestra vida rutinaria, no sin antes decir un: “pobre gente”, o frases similares.

Pero si esa desgracia sucede a dos horas de avión de casa la cosa es distinta, si los afectados son blancos, rubios y vecinos te impacta más. El atentado del pasado viernes en Francia no se borrará de nuestras memorias en una buena temporada, si hubiera sido en otro sitio ya se habría borrado e incluso yo no estaría escribiendo sobre ello. La cercanía de una muerte normal e incluso de un asesinato agudiza algo muy lógico y plausible que es el sentimiento, es inevitable, pero es así y no tiene nada de malo. Lo único que tiene de malo es que eso no se aplique siempre que pasen desgracias similares, por muy lejos que sucedan.

Después está el postureo, mucha gente puede considerar esto como una crítica desgarrada pero no lo es. El postureo es colocar la bandera francesa con crespones negros. No voy a entrar a valorar cual ha sido la relación que hemos tenido siempre con los franceses, ahora no viene a cuento, pero expresar de esa forma el dolor y la solidaridad a mi, personalmente, me parece que está fuera de lugar porque no me parece más que un postureo, no creo en ello, me parece una moda sin más.

Llevamos mucho tiempo con estos postureos como el famoso cubo de agua fría para solidarizarse con los enfermos de ELA, creo recordar, con el #BringBakcOurGirls y con modas similares que lo único que son es eso, modas. Me parece que la intención inicial de las personas que toman la determinación de hacer algo así es buena, no lo dudo, pero quizás deberíamos empezar todos, yo el primero, a tomar una postura activa y totalmente implicada ante los acontecimientos que nos rodean, sucedan donde sucedan. En este caso ya no es cuestión de postureoo simple solidaridad, es sobre todo cuestión de supervivencia pura y dura.