Llevamos varios días viendo a Mariano Rajoy reuniéndose con los líderes de diversos partidos políticos para hablar de la unidad de España. No me sorprende verle reunirse con Albert Rivera, pero del resto de reuniones me sorprenden casi todas porque, incluso en el caso del PSOE, la unidad de España o les da igual o les importa dependiendo sólo del lugar en el que estén dando su discurso.

Para darle a Rajoy todavía más en los morros nos hemos enterado en estos días que Podemos irá de la mano de Bildu en la candidatura al Senado por Navarra, si Bildu, ese partido tan español, tan democrático y tan respetuoso con la vida humana. Ya que se ha reunido con todo el mundo Rajoy para hablar de España, que lo haga también con Bildu, puestos a sorprendernos que nos de ya la puntilla.

Como en casi toda la legislatura, Rajoy está tratando el tema del desafío de las separatistas con los mismos complejos y con la misma cobardía con la que se ha enfrentado a otros asuntos delicados. Ingenuo de mi, pensaba que en esta ocasión iba a ver, por fin, a Rajoy dando un puñetazo en la mesa y poniendo las cosas claras. Me da la ligera sensación que lo único que nos queda por saber es cuanto dinero más tendremos que poner todos los españoles en Cataluña para callar la bocaza de los separatistas por otra temporada más.

La única reunión que hubiera sido realmente efectiva habría sido una reunión con el Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Estoy seguro que con la reunión habría sido suficiente porque si algo tienen en exceso los políticos separatistas es cobardía. No habría sido necesario ni siquiera movilizar al ejército hacía Cataluña, esa reunión ya habría provocado mucha colitis crónica y habría bajado muchos grados los humos de la chulería.

No hay remedio, aun creyendo que el asunto económico lo ha llevado bien, que tampoco me lo creo, pienso que las riendas de este país las tiene que coger un político, sobre todo, valiente. Un político que se enfrente a todos los problemas que tenemos de cara y que no se acompleje ni se acobarde ante las decisiones, caiga quien caiga. Ese político tiene que ser un político de derechas y de la derecha sin complejos, de momento ni el PP actual es un partido de derechas, ni Mariano Rajoy es ningún valiente que se enfrente a los problemas de cara.

Me temo que Rajoy volverá a ser elegido presidente por eliminación y como mal menor, hay males que empiezan siendo pequeños dolores y después se convierten en un gran cáncer. Espero que en este caso no lleguemos a ese extremo.

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