El victimismo es el deporte de los perdedores, de los populistas y los mediocres; aunque por estos lares muchos hayan hecho de ello su vergonzoso medio de vida. Hasta la Merkel se ha apuntado al carro previendo malos resultados en las próximas elecciones. La culpa de su posible derrota ya la está achacando a los ciberataques que ha dicho tendrán lugar en contra de ella en su cercana campaña electoral. Jamás reconocerá que el derrumbe de votos habrá sido causado por sus pésimas decisiones respecto a llenarnos Europa de refugiados sin orden ni concierto, haber provocado con ello la separación del Reino Unido con el Brexit, el alce como reacción de las extremas derechas y puede que con ello la ruptura también de Francia con un Franxit, y ya veremos de quién más ¡Qué va! Merkel ya va curándose en salud y diciendo por ahí que espera ciberataques en su próxima campaña electoral. Pero para quien lee el Diestro no le pueden extrañar en absoluto estos comportamientos infantiles: la culpa no es mía, es de Putin. Ya tenemos la experiencia del partido Demócrata echándole también a Putin la culpa de su desastre electoral. Pero el caso es que todavía no he leído en The New York Times, aunque lleva casi un mes prometiéndolo, que se haya presentado ni una prueba, ni creo que se puedan dar. Culpar a los ataques cibernéticos de conducir la política internacional no deja de ser una bobada porque de admitirlo estaríamos ya sufriendo una verdadera anarquía mundial. Como no le pueden poner puertas al campo significaría que cualquiera con los conocimientos básicos del hacker para dummies podría realizar actos de terrorismo como colapsar la banca, el tráfico de una ciudad o cualquier otra barbaridad todavía peor. Y encima nos dicen que pueden poner y quitar gobiernos a voluntad. No me extraña que Trump no haga ni caso a la pataleta del partido de Hillary. Trump está en la Casa Blanca por culpa de Putin. Solo le falta apostillar “y los americanos son tontos”. No se puede ser más ridículo.