Me contaban una vez que un empresario ante la negociación del convenio colectivo con los sindicatos solo tuvo que hacer una advertencia a su equipo negociador. A pesar de ser en pleno verano, les pidió que acudieran a la negociación con ropa de abrigo. La inicial sorpresa de su equipo negociador obtuvo respuesta nada más llegar a la sala de negociación. La temperatura de la sala era tan baja que parecían estar en pleno invierno. Los miembros de los sindicatos, desconocedores de este hecho, acudieron a la misma en manga corta y ropa de verano. La negociación fue coser y cantar para la empresa, el ambiente era tan helador que los miembros de los sindicatos solo podían pensar en el frío que estaban pasando.

El atentado de Estambul de esta Nochevieja tiene dos claras vertientes, la de la muerte que conlleva cualquier atentado -con 39 muertos ya en este caso- y la vertiente psicológica. Los terroristas nos advierten a todos que hagamos lo que hagamos o sea la fecha que sea ellos pueden acabar con nuestras vidas en cualquier momento. Una de las noticias con la que abrían todos los telediarios el pasado día 31 era las extraordinarias medidas de seguridad que se estaban tomando en todas partes para evitar atentados. No han servido de nada, los terroristas están demostrando que pueden matar como, cuando y donde quieran.

Así lo demuestran en los últimos atentados, cometidos en los sitios más dispares para hacer daño y darnos muestra a los que quedamos vivos de su capacidad operativa. Todo esto genera en todo el mundo, o por lo menos en mi caso, una sensación de inseguridad que no se ve paliada por mucho que las televisiones me digan que allá donde vaya a ir la zona va a estar completamente tomada por la policía. Ya no sabemos qué nos da más miedo si los propios terroristas o la nula capacidad de cualquiera de los gobiernos para hacerles frente. De momento van ganando ellos. Espero que la cosa cambie en breve o no nos van a dejar seguir con nuestra vida libremente.

El empresario acabó con el equipo negociador contrario con una estrategia elemental. Los sindicalistas tenían tanto frío que ocupaban su cabeza solo en pensar en el frío que estaban pasando y no en llevar a cabo una buena negociación. A nosotros nos está pasando lo mismo, nuestro objetivo es acabar con el terror, pero su capacidad de hacer daño nos está aterrando tanto que no tenemos espacio en la cabeza para pensar fríamente y con calma en cómo hacerlo. Solo pensamos en el miedo que nos da que esto pueda pasarnos a cualquiera de nosotros en cualquier momento.

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3 Comentarios

  1. Evidentemente el terrorismo debe atacarse en sus raíces. Desgraciadamente la guerra civil en Siria fue azuzada por el Presidente Obama y la Unión Europea. Otro factor importante fue la invasión de Iraq en 2003, y una ocupación que traspasó el poder de un grupo suní secular a chiítas asociados con Irán. Finalmente vemos como el gobierno de Netanyahu le echa gasolina al fuego con su política de asentamientos en zonas ocupadas por cristianos y musulmanes. Todo esto lleva a la confluencia de factores que a su vez son ayudados por la élite europea al dejar que exista un tráfico de terroristas hacia Europa con una política de inmigración descabellada. Yo sé que mis comentarios van a levantar ampollas, pues en general los europeos tienden a ignorar estas realidades tan duras.

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