Te levantas un Lunes normal de Enero de 2016 y te enteras de golpe que David Bowie ha muerto. Siempre me ha gustado mucho la música, pero cuando alguien me ha preguntado que quién era mi grupo favorito o mi tema favorito nunca he sabido que contestar, nunca he sido un fan incondicional de nadie, pero siempre que me hacían esa pregunta me venía Bowie a la cabeza y cualquiera de sus mejores temas.

En plena ebullición de fenómenos como Starwars yo me doy cuenta de la enorme cantidad de avances técnicos de los que vivimos rodeados, pero de la falta total de imaginación en cuanto a cultura se refiere. “Starwars” no es ninguna excepción y su artificial éxito de ahora nunca será comparable al que tuvo a finales de los 70, cuando los niños de entonces no estábamos acostumbrados a ver las imágenes que, “La Guerra de las Galaxias de entonces”, nos mostró.

Pero no pasa eso sólo con “La Guerra de las Galaxias”, ha pasado con “Los hombres de Harrelson”, con “Los Ángeles de Charlie”, etc. Y eso en el cine, si nos vamos a la música infinidad de música actual tiene como base éxitos de los años 80 e innumerables cantantes y grupos de esa época, como el caso de Bowie, editan nuevos temas y reeditan temas más antiguos con el mismo éxito de siempre, o incluso mayor, por la facilidad que hay ahora para acceder a todo ello.


A mi todo esto me parece fantástico por un lado, porque mis hijos pueden escuchar la música y ver las películas con las que yo crecí. Pero por otro lado me da pena, porque no tendrán algo tan original y extraordinario como tuvimos nosotros en los años 80 con todo esto, es más, todos nosotros sentimos esta música o estas películas como algo propio.

Por eso hoy, que se ha muerto Bowie, siento como que alguien muy cercano a mi se ha ido. Siento que se ha ido una parte importante de mi vida, siento que se ha ido alguien con quien he tenido la suerte de crecer.

D.E.P. David Bowie.

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