Hay algo que se está convirtiendo en una normalidad últimamente y esto es que los españoles recibamos continuas amenazas del terrorismo yihadista en lo que ellos consideran sus territorios. Hoy nos ha llegado la penúltima, que no la última, desde Al Qaeda. Ayman Al Zawahiri, su líder, ha llamado a hacer la “yihad” para recuperar Ceuta y Melilla de los “apóstatas”, o sea, nosotros. Pero es que no es la primera vez que lo hace, con esta ya van seis.

Es curioso lo de estos yihadistas, no entiendo muy bien los motivos por los que nos amenazan con lo mismo seis veces. Parece como lo del chiste, sujétame que le mato, porque tener que amenazarnos por seis veces me recuerda a lo de la película de Forrest Gump cuando iba a ver al Presidente de los EEUU y decía aquello de: “Ooootra vez”. No es que yo me tome las amenazas de estos terroristas como una broma o una gracia, no es así, pero es que el asunto de esta gente parece ya la de auténticos “chulos de piscina”.

Y gran parte de esa culpa la tenemos nosotros con nuestro buenismo y sobre todo con nuestros gobiernos cobardes y muchas veces, hasta cierto punto, extrañamente complacientes y benévolos con ellos. Mientras los terroristas hacen llamamientos a su gente para comenzar eso que llaman la “yihad”, nosotros les dejamos entrar tranquilamente en todo el territorio europeo. No estamos filtrando a la gran cantidad de gente que entra bajo el cartel de “refugiado” y, dicho vulgarmente, se nos está colando de todo. Está viniendo mucha gente buena, que no lo dudo, pero también mucha que seguro que no lo es.

Mientras sigamos actuando de esta forma no tendremos la seguridad de estar seguros, y valga la redundancia, ni en nuestra propia casa. Eso es algo que está pasando últimamente más de la cuenta. No solo porque haya más o menos atentados terribles, también con la gran cantidad de violaciones que se están cometiendo en el norte de Europa a manos de musulmanes y que, tanto gobiernos como medios de comunicación, nos ocultan por alguna extraña razón. Mientras tanto ellos amenazan y seguirán amenazando porque es más que evidente que no solo nos ven como un enemigo débil, nos ven como un enemigo fácil.