Se oyen muchos ruidos de sables en Podemos últimamente. No son pocos los dirigentes locales o regionales de esta formación que van dimitiendo y abandonando el partido denunciando “falta de democracia interna”. La verdad es que Podemos y sus dirigentes me caen tan mal que esto es algo que me importa bastante poco. Es más, soy de las personas que pienso que cuanto peor le vaya a Podemos mejor nos irá a todos los españoles. Pero vamos a meter un poco más el dedo en la yaga de este partido.

Resulta que una de las voces más discordantes y curiosamente silenciadas es la de Iñigo Errejón. Al parecer uno de los problemas de Errejón con Iglesias es su excesivo extremismo, entiendo que Errejón es la corriente más moderada dentro del absoluto extremismo reinante en Podemos. Pero Errejón no está consiguiendo nada, es decir, el aparato del partido funciona como una apisonadora que acalla a los críticos. Curioso, en este partido se dan las mismas circunstancias que critican de otros. Con lo que deduzco que son más de lo mismo, pero con distinto nombre. Algo que, en mi caso, tenía claro desde un principio.

Pero hay algo en Podemos que destaca sobre el resto de los partidos, el ego de su líder. Pablo Iglesias se quiere mucho, lo cual en principio no sería malo, es bueno quererse a uno mismo. Pero en su caso ese “auto-amor” es a todas luces excesivo. En estos días le he escuchado decir por televisión algo que me ha hecho mucha gracia. Se dirigía a las bases del partido y les decía: “No me elijáis por mi cara bonita o por salir mucho por televisión. Elegid a quien consideréis que mejor os va a representar”. Esa afirmación en otros no tendría la menor importancia, pero con el ego subido que tiene este chico sí lo tiene. Una persona que en las primeras elecciones en las que participó puso su retrato como logo del partido tiene un problema de narcisismo bastante importante. Él se ve guapo e inteligente y no solo eso, se cree el más guapo e inteligente.

Me da la sensación que en Podemos pueden tener claro que van a tener Pablo Iglesias para rato. Su afán de protagonismo está muy por encima de su partido y de esa gente a la que dice representar. Él solo se representa a sí mismo y eso es algo que, los que no estamos hipnotizados por su continua presencia mediática y por sus discursos vacíos, tenemos claro. ¿Que sus sectarios e hipnotizados seguidores no lo ven así? Mejor, así tardarán menos en caer.

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