Como sabéis, llevamos ya unos laaaaargos meses con el tema de la independencia de Cataluña. Y es que la ‘Pasión de catalanes’, como lo llama Carlos Herrera cada mañana, empieza a cansar.
Ahora resulta que la llamada Asamblea Nacional Catalana (ANC) y ‘Omnium Cultural’ han organizado una encuesta, puerta a puerta, para conocer la opinión de los catalanes sobre el nuevo País. Y la encuesta la realizan voluntarios, como el caso de Karmele Marchante, que se ha convertido en musa del separatismo y que esta semana se dedicaba a visitar a sus vecinos para “venderles la independencia”.

Porque este nuevo proceso, aunque se venda como una encuesta no lo es, pues de lo que realmente se trata es de vender las bondades del proceso de separación de España y hacer creer a los catalanes que una Cataluña independiente sería de color de rosa, un País feliz, perfecto, sin problema alguno.
Porque eso es lo que venden en la publicidad que van dejando en las casas, y si no fijaros en la fotografía que ilustra este post (¡la de Karmele no, la otra!). Atención a los deseos que vende la ANC a los encuestados:
– Un país (donde dice país se refiere a la Cataluña independiente) en el que no haya que marcharse para encontrar trabajo.
– Un país con una sanidad sin listas de espera.
– Un país sin corrupción ni recortes.
– Un país con energía barata y sostenible.
– Un país con escuelas públicas de calidad.
– Y el mejor: Un país en el que haya helado de postre cada día.
¿Quién no querría vivir en un país así? Y es que si me garantizan que la Cataluña independiente va a ser así hasta me pienso volver a mi pueblo. La realidad es que mienten más que hablan y que utilizan estas malas artes para engañar a la gente, porque si a cualquiera que lo esté pasando mal (o solo regular) en Cataluña, que son muchos, le venden esta Cataluña independiente, ¿no la aceptaría? Y es que el nacionalismo siempre le ha gustado la mentira.
Porque ya puestos a ofrecer, que ofrezcan que todo ciudadano catalán tendrá superpoderes.