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Hace poco ví un documental sobre la búsqueda de exoplanetas en los que sea posible que se generen, o bien se importen formas de vida que encuentren acomodo para prosperar.

La búsqueda se centra en exoplanetas de condiciones similares a las de nuestra Tierra, un planeta rocoso de un determinado tamaño, con una determinada gravedad que retenga una determinada atmósfera, que gire a una determinada distancia de un determinado tipo de estrella, con disponibilidad de agua liquida, con un núcleo fundido rotando que produzca magnetismo para desviar radiaciones solares, con superficies emergidas sometidas a derivas continentales, cierto vulcanismo, etc,….

Por otro lado, otros equipos especulan con la posibilidad de formas de vida insólitas para exoplanetas totalmente distintos como los gigantes gaseosos o los planetas helados.

En los primeros cabría la posibilidad de una futura colonización humana.
Para los segundos una colonización robótica con replicantes.

Sin embargo, los mismos científicos que viven de esta búsqueda, minimizan las posibilidades de encontrar ese planeta lo suficientemente parecido como para poder ser la segunda Tierra.
Basándose en datos estadísticos y en la necesaria confluencia de miles de factores para reproducir una Tierra, casi niegan esa posibilidad, divinizando a nuestro planeta por su supuesta Excepcionalidad.

Y aunque parece que no venga al caso, los buenos deseos para el 2.016 que intercambiamos entre nosotros me ha hecho recordarlo.

Parto de la base de que la Naturaleza no es tan sabia como se dice, sino que ha tenido eones para experimentar.

Y parto de la base de que todo lo que con nuestra escasa inteligencia, nuestros escasos conocimientos, nuestros escasos recursos y nuestro muy limitado tiempo vital, seamos capaces de imaginar, es reproducible por el Universo, gracias a su inabarcable extensión, sus infinitos recursos, sus grandes secretos y los eones de los que dispone para experimentar y explorar sus opciones.

Todo aquello que un escritor de Ciencia Ficción sea capaz de imaginar con cierta lógica, EN ALGÚN MOMENTO EXISTIRÁ.

Si el 2.017, en vez de durar solo un año, durase mil millones de años (y nosotros fuésemos inmortales), podría ser pausible desearos una fructífera colonización de la Galaxia de Andromeda y que encontréis vuestra media naranja en el Cinturón de Orión.
Sería pausible montar una quedada para asistir al nacimiento de una nueva estrella en la Galaxia del Cangrejo y tomar las uvas dejándonos tragar por un agujero negro para pasar a otro Universo paralelo.

Ridley Scott imagino a Alíen e imagino a un replicante que vio “COSAS QUE VOSOTROS NO CREERÍAIS, ATACAR NAVES EN LLAMAS MAS ALLÁ DE ORIÓN, RAYOS-C BRILLAR EN LA OSCURIDAD CERCA DE LA PUERTA DE TANNHAUSER, MOMENTOS QUE SE PERDERÁN EN EL TIEMPO COMO LAGRIMAS EN LA LLUVIA”

Tarde o temprano encontraremos esa puerta de Tannhauser, se descubrirán esos Rayos C, y toparemos con los Alíens.
Entonces podremos comprobar que la Naturaleza no es tan sabia, SOLO ES UNA EXPERIMENTADA CHAPUCERA, y que la brevedad de nuestra existencia nos protege de los monstruos que imaginamos.

POR ESO PARA EL 2.017 SOLO OS DESEARÉ COSAS SENCILLAS COMO LA SALUD, EL DINERO, EL AMOR Y LA FELICIDAD.

VIGILAD VUESTROS DESEOS PORQUE CUALQUIER COSA QUE IMAGINÉIS, TARDE O TEMPRANO, EXISTIRÁ.
Vigilad que vuestros androides no sueñen con ovejas eléctricas.

Desead objetivos alcanzables, a la medida de nuestras posibilidades, como……. dejar de fumar, perder los kilos ganados en Navidad, derrotar al Terrorismo Islámico, superar la Crisis económica, acabar con la Corrupción, resolver la cuestión del Separatismo, pagar la Deuda Publica, acabar con el Hambre y lograr la Paz en el Mundo (Miss Universo 2.017).

Podemos derrotar a estos “monstruos”
A los Aliens y al resto de monstruos, ya les plantaremos cara en el 2.018