Llegas cada cuatro años y te metes en nuestras vidas y en nuestras casas hasta el hartazgo. Nos llenas de ruidos nuestras calles a cualquier hora del día pidiéndonos tu voto. Nos saludas si te cruzas con nosotros por la calle, nos das una palmadita en la espalda (aunque por dentro estarás pensando: menudo gilipollas). Vas al mercado, charlas con los tenderos, compras el pan, el pescado o lo que haga falta con tal de quedar bien. Nos hablas continuamente, estás deseando salir por televisión, deseando que te pregunten, deseando hacerte ver.

Nos engañas, te votamos, nos vuelves a engañar. Nos envuelves tus engaños con palabras para tontos, con palabras grandilocuentes que no dicen nada y con frases absurdas y sin sentido. Nos vuelves a engañar, nos extorsionas, nos quitas nuestro dinero, nos amargas, nos robas nuestras ilusiones y nos vuelves a engañar. Sólo para que tú y los tuyos tengan más de lo que necesitan, tengan en un año lo que muchos tardamos casi diez años en ganar. Y nos vuelves a engañar, y nos robas a nosotros, y robas a nuestros hijos y robas a nuestros padres, nos vuelves a hablar y nos vuelves a engañar, y a robar.

No vuelvas a molestarme, no vuelvas a entrar en mi casa esos quince días, te lo prohíbo, te detesto, me mientes y me engañas, y siempre me vuelves a engañar. No me gusta tu hipocresía, ni tu mentira, no me gusta pasar preocupaciones para que tu no tengas ninguna, no me gustas, no te soporto. En mi has conseguido el efecto contrario al que buscabas, yo decido, yo voto, o no voto, pero tú no me vuelves a engañar. Tu sinvergüenza, ladrón, bastardo, que robas sin límite, que gastas sin medida, que me quitas lo mío, no me vuelves a engañar.

Tu, engendro humano, basura, delincuente barriobajero, que sólo estás a tu servicio y al de los tuyos, ni me mires, ni me hables, ni me vuelvas a intentar engañar. Tu que me robas y que, además, lo haces en mi nombre, que dices hacerlo por mi. Deja de utilizarme, deja de mentirme, deja de manipularme y deja de extorsionarme. Tú que legislas para perseguir a muchos que no hacen ni una cuarta parte de la mitad de lo que tu haces, deja de reírte de mi. Me da igual el color que digas defender, me da igual del lado que digas estar, me da igual las personas de las que te rodees, no me engañes, no lo soporto. Soy una persona adulta con muchas responsabilidades, ¿por que me tomas por tonto?
¿Por qué te ríes de mi?
¡Que te den so pamplinas!

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