Quienes no viven en Cataluña se han
podido sorprender e incluso alarmar por las imágenes grabadas (Ver vídeo)
en el colegio público Guillem Fortuny de Cambrils
(Tarragona) en el que unos niños de primaria representan un episodio de la Guerra dels Segadors,
caracterizado, cómo no, por presentar a los españoles como exterminadores de
catalanes. Sin embargo, quienes vivimos en Cataluña sabemos que las políticas
educativas persiguen la nacionalización de las nuevas generaciones por lo que
este episodio ni es un hecho aislado, ni es lo más grave que se hace un muchos
centros educativos.
Para los catalanes independentistas (como
la concejal de turismo de Cambrils,  @MerceDalmau),
no se trata de adoctrinar sino de enseñar a los niños su historia, la del siglo
XVII. Con las lecciones del cole, unas cuantas estelades en carpetas, mochilas, camisetas y
bufandas, cuatro cuentos adecuados en el casal, la programación infantil de TV3, y poco más hace
falta para educar adecuadamente a los futuros patriotas catalanes. Ya ven,
ahora, a la pedagogía del
odio, le llaman historia, democracia o libertad de expresión.

La médula del independentismo catalán no
cesa de generar nuevas células que expanden el odio a todo lo español. En ese
núcleo están, además de las formaciones independentistas (ERC, PDECAT, CUP): Omnium Cultural, para
cuyo presidente, Quim
Torra
, los españoles sólo saben expoliar y, los que viven en
Cataluña, son además fascistas patétitos, repulsivos y bordes; la Asamblea Nacional Catalana
(ANC), cuya expresidenta y actual presidenta del parlamento catalán, Carmen Forcadell,
afirmó públicamente que sólo
son ciudadanos catalanes quienes son partidarios del derecho a decidir
;
y la Asociación de municipios por la independencia (AMI), promotora de la
desobediencia a las leyes que no emanen del parlamento catalán y encargada de
divulgar a nivel internacional las bondades de la independencia de Cataluña.
A pesar de ello, del estólido Puigdemont, de la
etnicista Forcadell,
del despreciable Quim
Torra
, del astuto Mas,
del clan Pujol_Ferrusola,
de TV3,
de La Vanguardia,..
la catalana sigue siendo una sociedad plural que resiste perfectamente el acoso
independentista tal y como certifica el voto popular aunque no se refleje en el
reparto de escaños parlamentarios. Es más, en los últimos tiempos, según
reflejan diferentes estudios de opinión que incluyen los oficiales de la Generalidad, el apoyo
al independentismo disminuye. ¿Cómo es posible que así sea pese a la torpeza,
cuando no al abandono, de las políticas del Estado?
Seguro que las razones son múltiples pero
no me cabe la menor duda de que, entre ellas, las tres más eficaces han sido:
una, la actitud proactiva de los ‘unionistas’
(etiqueta despectiva que nos han asignado los prohombres del procés) catalanes
dispuestos a desmontar los mitos del independentismo y a rebatir todas y cada
una de sus falacias; dos, el apoyo creciente que recibimos del resto de España a través,
principalmente , de las redes sociales; tres, la labor encomiable de Sociedad Civil Catalana (SCC).
Sin ellas, hoy los números serían muy diferentes.
En tiempo próximo, el independentismo
desnortado generará alta tensión e intentará retomar la iniciativa marcando los
tiempos. Humo, mucho humo. El fracaso del proceso ya está descontado incluso
por las CUP (El mundo no se
acaba si fracasa el proceso, dicen
); se escenificarán acuerdos –
fundamentalmente monetarios, lingüísticos y educativos- para que unos y otros
encuentren justificación rentable en términos electorales; aparentará que el
llamado problema catalán se encarrila. Nada más opuesto a la realidad.
Demasiado desparrame de malquerencia, animadversión, animosidad, hostilidad,
enconamiento, rencor, resentimiento, .. de semillas de odio.
No
nos fallen. Les necesitamos a todos.
José SIMÓN GRACIA
josesimongracia.es
@mehuelea


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