Ahora hay zonas de O.R.A hasta en el pueblo más pequeño de España

Me hace mucha gracia cuando describimos la situación política en el supuesto primer mundo, por llamarlo de alguna forma, como democracias modernas. Raro concepto ese y denominado así porque elegimos, supuéstamente, a nuestros representantes políticos, pero debe ser que lo hacemos de una forma muy moderna; no se ahora debemos ir a votar vestidos como un hipster por ejemplo.

Pero resulta que estas democracias modernas funcionan no por ese estado de bienestar social tan bien sonante y tan falso. Ni siquiera funcionan porque tengan voz y voto algún que otro tipo de gente antes totalmente anulada, no no funcionan por eso. Las democracias modernas funcionan porque lo prohíben todo, una de las bases para que el sistema funcione es prohibir, pero sobre todo para recaudar.

Tuve una conversación hace poco con un personaje, si, era un personaje, en la que hablábamos de la multa por no llevar cinturón de seguridad. A mi esa multa me parece una tomadura de pelo puesto que si no llevo cinturón no perjudico a nadie, es mi vida y mi problema, no entiendo esa prohibición más que como una afán recaudatorio. Su respuesta me dejó helado: “ya, pero es la ley y hay que cumplirla y ni tu ni yo somos nadie para cambiarla”. Ahí está, si señor, nosotros somos imbéciles y como me decía mi abuelo cuando era pequeño: “tú oír, ver y callar”, bueno y en este caso también pagar.

Y escribo sobre todo esto porque hoy leo en el ABC la siguiente noticia: “La OMS propone a la UE que se prohíba fumar en coches y hogares con niños”. Pero, ¿tenemos algo de privacidad en este mundo? ¿Hay algún minúsculo lugar en nuestras vidas en el que el estado no meta, o quiera meter, su asqueroso hocico recaudatorio? Porque es evidente, hay que olvidarse de la salud, detrás de una prohibición siempre hay una multa, siempre hay una recaudación que beneficiará al estado, y a la OMS seguro que de una u otra forma también.

Me hace mucha gracia porque hace años prohibieron fumar en los bares, gran noticia porque así ya pueden ir los niños a los bares y encontrarse con: maquinas tragaperras, maquinas expendedoras de tabaco y alcohol a tutiplen, un sitio muy apropiado para los niños. Bien, prohibieron fumar a pesar del evidente trastorno económico que esto causó a muchos hosteleros, muy malo y nocivo es el tabaco, ¡malísimo! Pero las maquinas tragaperras con musiquita y muchas luces llamando la atención a ludópatas, o a futuros ludópatas, esas son buenísimas. Prohíben anunciar tabaco y bebidas alcohólicas por televisión, pero nos fríen con publicidad de casas de apuestas, que esas si que son buenas para la salud.

Nos tratan y nos toman por imbéciles y nos están intentando convencer que lo somos porque lo único que les interesa es nuestra cartera, sin más. Ni somos imbéciles, ni necesitamos un policía en nuestra casa para proteger a nuestros hijos porque son más importantes para nosotros que para nadie. Hace cuarenta años teníamos una dictadura en este país, habrá que preguntar a los abuelos si tenían tantas prohibiciones como tenemos en esta “maravillosa democracia”, estoy seguro que no. Esto es un cuento en el que lo único que vale es el dinero y punto.

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